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Por Atzín e Izel, CAZAMONSTRUOS DEL ARTE
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Fernando Betancourt: director teatral del Grupo Zopilote de México

Entrevista a Fernando Betancourt Robles por Itzel y Atzín, de la revista infantil dirigida por nuestra colaboradora Claudia Vega Martínez Los Cazamonstruos del Arte y por Ciudad Ocio

FERNANDO BETANCOURT: Actor y director escénico, fundador del grupo de teatro Zopilote, de México.

 ¡Hola! Te saludamos desde un espacio muy especial; aquí descubrimos una cantidad enorme de libros de todos los temas que te puedas imaginar, máscaras, títeres, esculturas, fotografías, pinturas, calavera y chamucos, ¡pero muchooos!

Y qué decir de nuestro anfitrión, el actor y director escénico José Fernando Betancourt, una persona maravillosa que hasta nos permitió jugar con parte de su colección del juguete popular mexicano, con las máscaras que atesora y explorar cada rincón de su mágico lugar.

Él vive en una vieja casona del centro de la ciudad de San Luis Potosí.

Izel: ¿Por qué te gusta el teatro?

Fernando: Cuando era niño mi papá trabajaba en el Teatro de la Paz; la familia tenía entrada gratuita a todos los eventos que se ofrecía en este recinto. Mi papá nos llevaba a conciertos, obras de danza, de teatro, ópera, a todas las actividades... Tengo unos parientes que son cirqueros, la troupe de los hermanos Esqueda Betancourt; eran trapecistas que se llamaban Las águilas del trapecio; llegaron a ser los trapecistas más famosos del mundo por el año de 1950.

También tenía un tío que era payaso musical, tocaba un instrumento que se llamaba botellófono.

Te lo describo: era como una marimba colgante armada de botellas con diferentes niveles de agua, sacaba unas melodías interesantes y fascinaba al público. Por el lado de mi mamá también tengo un tío que aún vive, él fue actor, ahora es un hombre de 70 años que dirige grupos de teatro en las preparatorias.

Con estos antecedentes, mi hermano Nacho y yo, cuando teníamos 7 años, empezamos a hacer teatro en la casa, en el barrio de San Sebastián de San Luis; ése fue el barrio donde yo nací.

La casa era de esas antiguas que tienen un patio al centro, grandes cuartos en uno de esos cuartos -que era el comedor-, después de terminar de cenar y hacer la tarea, pues en la fachada colgábamos una sabana. Ahí mi hermano y yo hacíamos pequeños juegos teatrales e invitábamos a los niños de la cuadra a verlos. Así es como inició mi gusto por el teatro.

Luego, a los 10 años entré a la secundaria, mis tías y tíos eran maestros todos; mi tía me llevó a la primaria a la edad de cinco años y ya sabía leer y escribir. Pero no fue hasta la secundaria que empecé a dirigir teatro, sin tener estudios, nada más de ver obras de teatro, yo experimenté cómo hacer puestas en escena. Los demás niños accedían y nos divertíamos mucho. Fue una época muy bonita.

En la enseñanza preparatoria ya me dediqué a hacer teatro para adultos. En 1971 fundé y dirigí la Escuela de Teatro Infantil, para niños entre 7 y 12 años de edad, en la Casa de Cultura Francisco Cossío, que estaba ubicada en una zona gente clase media alta con dinero, pero yo no quería trabajar con chicos de sólo este rango social, así que me di a la tarea de seleccionar niños y niñas de las escuelas de la periferia y colonias populares de toda la ciudad.

En la escuela dábamos clases de malabarismo, acrobacia, expresión corporal, expresión oral e historia del teatro, psicodrama, actuación y producción teatral; en esta asignatura los niños hacían las escenografías, también hacíamos títeres.

Izel: ¿Cómo ayuda el teatro a los niños?

Fernando: El teatro ayuda en primer lugar para ser más sociables, el teatro te pone a jugar, a representar a personas que no eres tú. Los niños tienen la necesidad de expresarse, de que los vean, de hacerse visibles? A través del Teatro el niño amplía sus vivencias, experimenta diferentes mundos, diferentes posibilidades, que lo capacitan para una aprehensión más completa de su realidad.

El arte de las tablas es muy importante para mí, por eso he dedicado mi vida a hacer obras de teatro con niños por diferentes estados de la república; la he recorrido casi toda, haciendo teatro para adultos, para niños y hasta de niños para los mismos niños. En 2006 organicé el Primer Encuentro Nacional de Grupos Infantiles de Teatro en San Luis Potosí, con la colaboración del programa Alas y Raíces del Conaculta y La Secretaría de Cultura; participaron 32 estados de la república con teatro hecho por niños y fue una experiencia realmente maravillosa.

El encuentro se replicó en los años siguientes en Zacatecas, Chihuahua, Campeche, Pachuca y Guadalajara. Imaginen eso. Izel: ¿Cuántas obras has montado con niños? Muchas. Muchas. Incontables. Montamos obras como "La comedia de equivocaciones", de Shakespare; "Petición de mano" y "Trágico a la fuerza", de Antón Chéjov;"Pirrin, parran, purrún", de Enrique González; "Ejercicio de Pantomima", "Farsa y justicia del corregidor", entre otras.

 

Izel: ¿Por qué te gusta tanto coleccionar arte mexicano con la figura del diablo?

 Por los años 60 del siglo pasado, me empezó el gusto por los chamucos; es diferente al diablo judeo-cristiano, del que en las iglesias dicen que si te portas mal te vas a ir al infierno. Yo respeto la opinión de los demás, pero yo no creo en eso. Mi gusto por los diablitos simpáticos es por la representación que se hace de ellos en las danzas de los pueblos originarios, en las fiestas de los barrios. También colecciono calaveras, porque el diablo y la Muerte en la iconografía, en la representación del pueblo mexicano, es muy rica; en casi toda la república mexicana hay representaciones populares, teatro popular con esos elementos expresivos y eso es lo que me gusta.

Atzin nos comparte otras impresiones:

Observé una obra que tiene un mini letrero que dice "Enchiladas potosinas", es un platillo tradicional de la Zona Centro de San Luis Potosí. Me pareció muy chistosa. También vimos un enorme diablo o chamuco que está hecho de papel maché y te da la bienvenida al entrar al mágico mundo de Fernando Betancourt. ¡Fue una experiencia súper divertida! ¡La verdad es que nos faltó tiempo para ver todo lo que colecciona el maestro Fernando!

Puedo decir que él es un gran anfitrión y nos trató muy bien en su casa. Ya habíamos escuchado decir que él recibe a muchas personalidades y artistas del mundo entero en su casa.

Ojalá los lectores de Ciudad Ocio puedan un día conocer ese Museo personal. En su publicación Zopilote 30 años, pudimos saber más de Fernando Betancourt , de su hermano, también artista, Ignacio Betancourt, y los integrantes de este famoso grupo de Teatro que recorrió Latinoamérica con sus obras cargadas de imágenes y crítica social. ¡Hay que conocerlo!

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