Menú Ciudad Ocio
17 OCTUBRE 2016
  • Comentarios

Sábado 15 octubre 2016
Indio, CA.
Desert Trip
Día dos. Neil Young / Paul McCartney

 

Neil Young es grandísimo; las personas que no fuimos educadas con su música quizá deberíamos replantearnos dos o tres cosas.

Y bueno, “Paul McCartney”  y “enorme” son palabras que siempre deberían ir en la misma oración.


Giovana Enríquez 

El día dos en el Desert Trip nos mostró por qué este evento es la última cena de algunas de LAS leyendas del rock.

El espacio desde este lado del tiempo se ve distinto.

Por la tarde de ayer, sobre la tierra del Empire Polo Club la gente acomodó sus sillas plegables y toallas de playa, y encima colocó sus botellas de agua y comida, cámaras y binoculares; el lugar elegido tomó forma de santuario, como si se tratara de la preparación para el ritual nocturno que llegó en la puesta del sol.

Para las seis y cuarto, la poca luz que quedaba en el lugar se despedía de nosotros, quienes, debajo de ella, admirábamos sus múltiples colores. La oscuridad llegó, y con ella la voz de Neil Young que se ahogaba en los susurros de padres a sus hijos mientras les explicaban, al oído, qué canción era la que sonaba.

Dos personas me llamaron la atención; una señora y su hija, ambas vestidas con la misma playera negra que presumía, con una tipografía antigua y aperlada, dos palabras: Neil Young. Y era evidente que la pequeña había crecido con un gran ejemplo; ahora su madre le acariciaba la mejilla cada que terminaba una de las canciones que, con los brazos al aire, ambas bailaban.


Giovana Enríquez 

Neil sabe cómo provocar a la gente, y no solamente a través de su voz, guitarra o armónica, sino con sus movimientos aprendidos hace años, pero que siguen incitando a los señores –con el sombrero bien puesto– a moverse de un lado a otro mientras corean sus canciones.


Giovana Enríquez 

El tiempo se me fue en canciones nuevas con mensajes lejanos pero más vivos que nunca. Debo reconocer que yo esperaba sentir la noche sobre mí, pesada y desgarradora, con la presencia de Paul McCartney, pero ese momento se me adelantó cuando escuché Helpless con la voz arrugada Neil Young, y entendí porqué su nombre se erige intacto e imponente en las playeras del Desert Trip que muchos vestían.

En el intermedio de ambas leyendas, los sobrevivientes a la voz hechizante de Neil corrimos a ser parte de la infinita fila para comprar mercancía oficial y después fuimos parte de la multitud que podía comer una quesadilla al mismo tiempo que un platillo de comida hindú. Lo sorprendente es que en las filas para lo que fuese, las personas hablan entre ellas; hasta pareciera que los celulares sólo existen para tomar fotos o videos, ahí lo importante es hablar y comentar las canciones o hacer halagos sobre los llamativos outfits que le dan vida al lugar.


Giovana Enríquez 

Para cuando las luces moradas y negras anunciaron la salida de Paul McCartney, la gente había ocupado de nuevo su lugar. Era evidente que sabíamos lo que nos esperaba. Muchas manos se estrecharon cuando se escuchó el primer riff. Delante de nosotros estaba, contento como siempre, Sir Paul McCartney, y con sólo una canción, nos hizo sentir privilegiados por ser parte de ese público.

Luces multicolores, bocinas recordando historias, señores golpeando el suelo con los pies, abrazos esperados desde hace mucho tiempo, canciones que reafirman su cualidad de evangelio. Todo en la voz de un hombre que sonreía cada que nos escuchaba coreando una canción. Un concierto que fue enaltecido con ukeleles, guitarras acústicas, eléctricas e invitados especiales: Rihanna y Neil Young salieron para ser parte de dos momentos emotivos: uno en el cual los más jóvenes gritaron eufóricos, y otro que provocó aplausos de los más grandes como reconocimiento a la unión de dos genios en una sola voz.


Giovana Enríquez 

Es curioso sentir que, aunque sea por unos minutos, perteneces a una misma época, y eres parte de la magia que muchos vivieron en su momento y ahora tienen la oportunidad de revivir. Ni hablar de las canciones, siempre hará falta una más de los Beatles o de Paul en cualquier concierto; lo que es un hecho es que todas se sintieron como música de verdad, de esa que te hace cuestionarte qué vale la pena en la vida.


Giovana Enríquez 

Lee más de este concierto:

Desert Trip I, Desert Trip III

Sobre el autor:

Giovanna Enríquez 
Twitter: @giiork

Comentarios


Ciudad Ocio | Footer