Menú Ciudad Ocio
15 OCTUBRE 2016
  • Comentarios

Viernes 14, octubre 2016
Indio, CA.
Desert Trip
Día uno. Bob Dylan / The Rolling Stones

 

Al Empire Polo Club en Indio, CA., se llega de dos maneras; en cualquier modo de transporte, incluyendo bicicletas adornadas con flores o banderas, o en un camión del Desert Trip que tiene una cualidad muy importante: también es máquina del tiempo.


@giiork

Nosotros elegimos la segunda opción, y al subirnos al autobús y ver a estos ancianos vistiendo chamarras de piel, playeras de las bandas esperadas esa noche, ropa que además es memoria, supimos que algo en el tiempo de ese momento estaba raro, pero era tan misterioso y provocador, que nos dejamos ir, e incluso no sentamos muy cerca de una pareja de ancianos que con un inglés sureño evocaban sus canciones favoritas de The Rolling Stones.


@giiork

Cuando llegamos, elegir nuestro lugar fue lo más difícil, y no solamente desde dónde veríamos el evento, sino si perteneceríamos a la multitud de jóvenes disfrazados de rockeros, o a la de los ancianos que impusieron ese estilo de vida. Entonces, elegimos ver a Bob Dylan con los más jóvenes y cambiarnos de lugar para escuchar a The Rolling Stones.

Supongo que es difícil ser objetivo cuando estás escuchando a alguien que te hizo revolución las entrañas con su poesía, en mi caso, ese es Dylan; y sí, no sabe dar conciertos. O quizá estoy acostumbrada al show de bandas como The Rolling Stones, quienes enloquecen, literal, arriba de un escenario. No lo sé. A mí el concierto de Bob Dylan me pareció, si se me permite el lugar común, un sueño. Y no por hermoso, aunque también lo fue, sino por lo difícil que fue entender en qué momento empezó y, sobre todo, cuándo acabó. Lo que es cierto es que en algún momento de esa tarde coloreada de naranja y negro, las voces de distintos idiomas empezaron a callarse para encontrarse con ese silencio que suele acompañar la voz rota de Dylan. A lo lejos, un hombre recién galardonado con el Nobel de Literatura, cantaba para explicarnos por qué vale la pena, por qué además de un músico perfecto puede ser un padre para muchos de nosotros. Vestido de negro y con ese peinado sin sentido, cantó varias de las canciones de su buró y algunas, pocas realmente, que muchos coreaban por conocidas. Lo que es un hecho es que ninguna de las canciones se escuchó como la recordamos, de estudio y perfecta. Todas tuvieron una base nostálgica, cuya mono tonalidad se interrumpía con la voz de Dylan y su armónica. De repente todo pasó, y el sueño nos duró tanto como quisimos los que estábamos delante de este enorme músico. Entonces, sin anunciar, al término de Like a rolling stone, el poeta desapareció y nos dejó en silencio con el sabor de la música vieja que agrieta desiertos. Sólo supe que el concierto había terminado porque el viento soplaba distinto, como dando respuestas sobre si lo bueno debe venir anunciado y con extravagancias o si debe pasar casi desapercibido, incluso para los que quieren ser parte del momento.


@giiork

Para bandas como The Rolling Stones nadie necesita preparar un escenario o al público, porque es bien sabido que sus conciertos son más que un gran show. Para cuando salieron, bastó el saludo de Mick Jagger como bienvenida a la noche, al rock and roll, al momento histórico. La gente lo sabía y se abrazaban, o cantaban con los ojos cerrados al cielo, algunos bailaban, sobre todo las mujeres mayores que no contuvieron su pasión por los movimientos provocadores de Jagger. La noche fue larga, y la gente ya cansada olvidó lo tarde que era, algunos ancianos en sillas de ruedas movían la cabeza y aplaudían mientras los probables nietos les acariciaban el cabello o los hombros. Bastaron algunas canciones para que aquellos, muchos de hecho, que llevaban playeras emblemáticas de la banda, se quitaran las chamarras y las presumieran entre ellos.

The Rolling stones reconocían la importancia del momento, y seguramente sus miradas se encontraron con las de muchos que, sin importar edad, estaban ahí celebrando la música y la vida.


@giiork

Para mí, Dylan fue totalmente imponente. La vida que él me enseñó muchas veces con sus letras, me la llevo conmigo incluso sin haberlo escuchado hablar, sin un saludo, sin una despedida.

Lo mejor del día uno en el Desert Trip es que las bandas que vimos y veremos los próximos días no son leyendas; son música viva que no reconoce límite de tiempo, idiomas, lugares o edad.


@giiork

 

Lee más de este concierto:

Desert Trip II, Desert Trip III

Sobre el autor:

Giovanna Enríquez 
Twitter: @giiork

Comentarios


Ciudad Ocio | Footer