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Por Óscar Schinca
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Skeleton Tree

Cuando escuché que el nuevo disco de Nick Cave & The Bad Seeds, Skeleton Tree, estaba por estrenarse, corrí a marcar la fecha en mi agenda. Y apenas desperté aquel día, me descolgué al Mix Up más próximo para adquirirlo como Dios manda (aunque no está disponible, pero eso ya es otra historia). No era para menos. Después del monumental Push the Sky Away, la agrupación británica nos había dejado con ansias, con necesidad de más. Y como paliativos solo obtuvimos dos canciones: el casi cosmogónico sencillo Animal X y la apocalíptica All the Gold In California (hecha para el sountrack de True Detective 2). Solo un par de canciones en tres años, así que no cabía de la emoción.

Si a esto sumamos que Nick acababa de pasar por una tragedia inimaginable (la muerte de un hijo), nadie que conociera el trabajo de Cave podía esperar para escuchar el resultado escabroso y desgarrador que saliera de su proceso creativo en pleno duelo.

Nick Cave se insertó en una tradición primordialmente americana de la canción –que comenzó con Dylan y Cohen y después mantuvo viva (con menos éxito) Tom Waits–: la del músico literario. Desde su primer disco con The Bad Seeds hizo ver en qué corriente se metía, pues la primera de las canciones de ese primigenio album fue un cóver aterrador de la de por sí desgarradora “Avalanche” de Leonard Cohen. Y es aquel el camino que continúa, ya habiendo madurado líricamente, en su trabajo actual.

Skelleton Tree es el decimoséptimo disco que produce con The Bad Seeds, es un material lleno de imágenes poderosísimas y reflexiones en torno a la desazón y el sinsentido.

Si bien Cave es un personaje que jamás se ha distanciado de los rincones oscuros del ser, con Skeleton Tree alcanza lo más aterrador del duelo, de la angustia y del dolor humano. Apenas soportable para la voz quebrada del británico y para quien lo escucha.

La travesía comienza con una extraña plegaria llamada “Jesus Alone”. Una canción que nos recuerda a Animal X, por los sonidos industriales y los silbidos eléctricos. Pero rompe inmediatamente. Conforme progresa el disco, canción tras canción, nos adentramos a una caverna apenas iluminada, a una herida abierta que no sangra, donde se habla de pérdidas (“I knew the world it would stop spinning now since you’ve been gone”), un lugar sin dioses (“they told us our gods would outlive us, but they lied”) y de un mundo donde nada es gratis.

Además de ser una travesía por los paisajes del duelo, Skeleton Tree se presenta como una larga y rigurosa revisión que Cave da a su vida y carrera. Todd Haynes nos dijo alguna vez “si alguien te dice ‘mírate’, no mires”. Nick obvia el consejo y anda los páramos de su desesperanza contemplando lo vivido. “The song, the song, the song, it spins since 1984”, gruñe Cave en “Girl in Amber”. Y digo “gruñe”, porque no es un disco en el cual se cante (en el infierno no existe el canto). Sí, comienza con ritmos y melodías. Pero conforme avanza en el viaje, Cave se aleja de la canción; un alejamiento que comenzó a fraguar desde Push the Sky Away y que encuentra su punto climático en Skeleton Tree.

Es en este material que Cave monta los muros entre su arte y de la canción tradicional con más descaro y desfachatez. Quizás sea porque el lema de esta producción es “nothing really matters anymore”.

Aquella frase que se repite como mantra a lo largo de “I Need You”; el punto más alto del disco. Con esta canción Cave, al mismo tiempo, alcanza su mayor fuerza expresiva y la más alta disociación entre melodía y letras.

El viaje épico que presenta el cantautor británico con este álbum comienza en canción, y se va deshaciendo de esta a su paso, como si estorbara para comunicarse con nosotros. Sin embargo, al final, la reencuentra. Pareciera que nos dice “la canción es para los vivos”. Así que presenciamos el viaje de Cave por los nueve círculos del infierno. Hasta alcanzar el purgatorio que significa la pieza que da nombre al álbum, un renacer del maridaje entre letra y melodía, o una aproximación por lo menos.

“You fell from the sky” es la frase que abre el álbum. La que cierra: “It’s alright now”.

Skeleton Tree no es un material que se cante, que permita algún tipo de baile, de coros, de júbilo. Es una obra hecha para padecerse. Pero qué sabroso es padecer junto a Nick Cave y sus malas semillas.

Escucha este album AQUI

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Óscar Schinca

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