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Por Por Michel Loeza @MichelLoeza
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St. Vincent (2014)

St. Vincent, St. Vincent. Noise pop, synth pop (EU). 2014, Erased Tapes. Pienso que a Annie Clark le corre por la sangre algún tipo de instinto de exploración: desde sus primeros álbumes, Marry Me (2007) y Actor (2009), comenzó a gestarse una particularidad de composición en su música: timbres vocales característicos, técnica ecléctica en la guitarra, encuadres de concepto, fríos y cálidos a la vez, atmósferas musicales asociativas. Formas simples en su amplio sentido; tomando en cuenta que la simpleza no significa sencillez. También se habla de una forma de complejidad. Ver a Nirvana con Annie Clark: https://www.youtube.com/watch?v=1AdVK5qKL-w Para la etapa del álbum que continuaría a Actor, Strange Mercy, la consolidación de todos aquellos factores ya había tomado un rumbo específico, el rumbo St. Vincent. Tracks como “Year of The Tiger”, “Cheerleader” o el mismo “Surgeon” son ejemplos perfectos de lo que antecede a este punto. Pero todas las pasiones tienen un punto que no sé si considerar de enfermedad o de salud: ambición. En este caso hablamos del “homónimo” álbum que presidió al progreso: St. Vincent (2014) ¿Lo mejor sería continuar o parar? La perfección del estilo de Annie Clark es éste, su ultimo álbum. Una pieza que ha alcanzado una función sistemática, aparentemente fría, pero sin dejar de ser humana. Si la homonimia del título del álbum ya refleja esto, la portada y la imagen de la artista también lo hacen, y bueno, qué decir de la música que lo conforma: un ejemplo perfecto de encuadre artístico. El álbum está compuesto por piezas que narran pequeñas historias en ambientes metálicos y melodías particulares que, francamente, no nos suenan a “algo-parecido-a” cuando se escuchan con atención. Uno de los factores influyentes en la expresión metálica de la música de Annie Clark, además de su técnica de composición y de ejecución, es el uso de sintetizadores. Este es un factor importante por lo siguiente: el sintetizador, después de la revolución musical electrónica en 1970, se convirtió en un cliché para los conservadores de la música; el instrumento alienígena que puso a derretir a la idea de que el sonido no podía modificarse. St. Vincent es un álbum con el sintetizador como un instrumento indiscriminado. Ahora, suma los términos de vanguardia de Annie Clark y la idea cultural, aún no borrada, del sintetizador como instrumento alienado (actualmente cierto sector de jóvenes cree aprehender la idea de un sintetizador, yo no les aprehendo nada): se hace algo único. La inflación de Clark, hasta ahora, luce consolidada. St. Vincent es una neurosis que encontró adaptación en una condición humana, en una obra de ingenio con una excelente producción.

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