Menú Ciudad Ocio
Por Sarimé Álvarez
  • Comentarios

El libro “Quemar la casa”, de Eugenio Barba, es una especie de poema culto acerca de su vida, acerca del teatro que le gusta hacer, y a la par, da lecciones dramatúrgicas muy interesantes. Recordando la muerte de su padre en Brindisi, Italia, nos lleva de la mano hacia regiones desconocidas de su alma. Vemos al hombre maravilloso que es, capaz de impulsar a muchos en sus sueños dramáticos, entrenamientos y espectáculos. Eugenio Barba (29 de octubre de 1936, Brindisi, Italia) es un autor, director de escena y director de teatro italiano, y un investigador teatral. Es el creador, junto con Nicole Savarese y Ferdinando Taviani, del concepto de antropología teatral. En el Primer Intermezzo del libro, editado por Artez Blai, Barcelona, en 2010, cita a Marcel Proust diciendo: “Los libros son obra de la soledad e hijos del silencio. Los hijos del silencio no tienen nada en común con los hijos de la palabra”. Y ese se convierte en el núcleo de lo que revela y de lo que calla, de lo que nos otorga, nos comparte, y lo que prefiere que sea adivinado. Barba ha influido en generaciones de actores y dramaturgos, directores y teatrólogos desde los ochentas del pasado siglo hasta acá. En el mes de abril de 2016, realiza, como cada año, un encuentro internacional en su escuela ISTA, donde se dan cita artistas del mundo entero. Está situada en Holstebro, Dinamarca, país que creyó en este proyecto de investigación y arte. http://www.odinteatret.dk/research/ista.aspx Nos dice en su libro: "Una de las grandes riquezas del teatro del siglo XX ha sido el crecimiento de modelos independientes y de enclaves teatrales que se han desarrollado en la diversidad. Hoy no existe una sola tradición, sino muchas tradiciones pequeñas; no un continente, sino un archipiélago habitado por teatros con estilos y valores diferentes". Y hace una reflexión acerca de todo aquello que ha impulsado o ha dañado, el teatro que se hace en nuestros días. Estas palabras del nuevo libro de Eugenio Barba, Quemar la casa, son certeras. Es sabido que, desde hace al menos cuatro o cinco décadas, el teatro mundial funciona a partir de un canon de diversidad: se ha producido un "estallido" de poéticas, cosmovisiones y deseos, de maneras de entender y practicar el teatro. Barba ha constituido el movimiento internacional de la Antropología Teatral y del "Tercer Teatro", de enorme fuerza en Latinoamérica. Nadie ignora el pensamiento y las prácticas (71 espectáculos presentados en más de 70 países) de este auténtico clásico contemporáneo del teatro. Lo singular es que, si bien es cierto que en el canon de la diversidad Barba no ocupa el lugar que en otras épocas tuvo Stanislavski o Strasberg, también lo es que se trata de uno de los pocos nuevos maestros que se acerca a la dimensión que tuvieron aquellos modelos. Basta con leer la lista de los doctorados honoris causa que le han otorgado organismos de todo el mundo, de Perú a Italia, de Cuba a Polonia, de la China a la Argentina. De allí la importancia que tiene la salida de cada uno de sus libros. Barba acaba de publicar Quemar la casa. Orígenes de un director, en edición porteña de Catálogos, con traducción de la argentina Ana Woolf. El libro tiene gran relevancia y combina la autobiografía con la teoría teatral, desde la escritura honda y poética que lo caracteriza. Está dedicado "al pueblo secreto del Odin", es decir, a la multitud de teatristas y grupos que lo siguen con interés en todo el mundo. Y el punto de partida son unos versos del poeta Czeslaw Milosz: "Aprende a prever el incendio con la máxima precisión / luego ve y da fuego a la casa para que se cumpla la profecía". Imposible reseñar en breve espacio la vastedad de este libro, debido a la descomunal acumulación de pensamiento y de experiencia que corporizan sus 283 páginas. Sin duda es un texto fundamental en la bibliografía del autor, al que antecedieron otros libros esenciales: La canoa de papel, El arte secreto del actor (en colaboración con Nicola Savarese) y el más reciente La conquista de la diferencia. La lectura de Quemar la casa es indispensable para comprender la tarea de Barba y su irradiación. "Este es un libro innegablemente subjetivo -aclara Barba en el Prólogo-. El saber germinado en mi isla es el único sobre el que puedo hablar con el fundamento de las cosas que se ha experimentado, sufrido, gozado y en parte comprendido. Está estrechamente unido a mi biografía y a la de mis compañeros. En este libro me limito a referir cuáles han sido mis principios de director". Y establece una imagen del espectador, que es también la del lector de este volumen: "Estoy seguro de que habrá siempre espectadores que buscarán en el teatro la exposición indirecta de heridas parecidas a las que los laceran, o que sólo están aparentemente cicatrizadas pero necesitan, oscuramente, volver a abrirse. Es probable que aquellos a quienes el teatro los atrae por amor al arte y la originalidad no se reconozcan en mis historias". Interesan especialmente sus reflexiones sobre "dramaturgia orgánica", "dramaturgia narrativa" y "dramaturgia evocativa" como formas de organización de los espectáculos. Y sobresale su concepto de "dramaturgia del espectador": "El corazón de mi oficio de director es la transformación de las energías del actor para provocar la transformación de las energías del espectador". Quemar la casa es Barba en estado puro. "Teatro-en-libertad", retomando sus propias palabras. Traducción del libro: Ana Woolf. ARTEZABLAI. Biblioteca Teatro Laboratorio. ESPAÑA.

Comentarios



Más Artículos

DRAMATURGIA OBRAS BREVES, EN PASO DE GATO

Salvador Lemis

PARTICIPA EN EL CONCURSO DEL LIBRO SONORENSE' 2016

Instituto Sonorense de Cultura

TODO LO DEMÁS ES MENTIRA

Viridiana Nárud

Paso de Gato cumple XV años

Editorial Ciudad Ocio

Ciudad Ocio | Footer