Menú Ciudad Ocio
  • Comentarios

Transfobia

“Una loca, una guerrera”, así define uno de sus contactos de Facebook a Alessa Flores, quien hace apenas unas horas fue encontrada muerta en una de las habitaciones del hotel en el que acostumbraba trabajar, al parecer estrangulada. Transgénero, ejercía la prostitución en Tlalpan y buscaba que no se criminalizara su actividad, era una activista por los derechos de las personas trans (recientemente participó en un foro del Injuve). También la describen como una persona inteligente, empoderada, bella, carismática. Exigen justicia y el esclarecimiento de su muerte.

El 4 de octubre asesinaron a Paola, una transexual de apenas 25 años, oriunda de Campeche. Fue en la zona de Sullivan que Arturo Delgadillo subió a Paola a su auto para contratar sus servicios y metros más adelante le disparó en el pecho. A pesar de que hubo testigos y pruebas que mostraban la alevosía con la que se llevó a cabo el asesinato, el juez decidió liberar a Arturo.

En Chiapas, Itzel Durán fue asesinada a puñaladas en su domicilio por dos hombres. Tenía 19 años.

La comunidad LGBTTTI se cimbra nuevamente por el caso de Alessa. Y se pone en duda el lema que presume el gobierno de la CDMX respecto a que es una de las ciudades “Gay friendly”. ¿Qué podemos esperar? Lo menos que podemos esperar es que las camaritas de Mancera ayuden a ubicar los últimos movimientos de Alessa y su “asesino”. Y, si es que llegan a capturarlo, lo más seguro es que, después de cacarear el huevo, el juez determine que no hay elementos suficientes para condenarlo. Si ya tuvimos el caso de Paola, qué se puede esperar del sistema de justicia. No sólo se trata de un problema de cómo funcionan las leyes o de que el que tiene para pagar es quien recibe justicia. No hay que engañarnos. Estamos a años luz de ser una sociedad que acepte, respete y condene actos de odio hacia la comunidad LGBTTTI. En los comentarios de las notas que comparten la información sobre el asesinato de Alessa y Paola es lamentable leer comentarios del tipo: “A eso se exponen cuando salen a la calle”, “En eso terminan los putos”, “Fenómenos, aberraciones, lo peor de la sociedad”.

Pero es aterrador cuando la gente reacciona con indiferencia sobre estos casos, o cuando los comentarios homo y transfóbicos son escuchados de viva voz por familiares, conocidos, compañeros de trabajo.

Alessa, Paola e Itzel tomaron una decisión que implica un cambio radical a nivel corporal, mental, etc. No sabemos sus historias, sus contextos. Mucho menos sabremos la historia de sus asesinos, ¿de dónde el odio, el miedo, la ira que los lleva a cometer un crimen?

Se comparten los hashtags #nomasmuertestrans #Resistenciatrans #NiunTransfeminicidiomas #NiunaAsesinadamas #Marchaporlafamilia.

El grueso de la población mexicana no le dará importancia a una noticia como ésta. Seguirán gritando “puto” en los estadios, seguirán haciendo escarnio cuando vean a una pareja de homosexuales en la calle tomados de la mano, seguirán yendo a misa los domingos y dándose la mano en señal de paz, y seguirán defendiendo su derecho a la familia tradicional y organizando marchas multitudinarias.

Y mientras Alessa descansa en algún lugar y nosotros seguimos en este mundito intolerante, te compartimos este documental producido y protagonizado por ella.

Comentarios


Ciudad Ocio | Footer