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EL PRIMER CORTO ANIMADO GAY: "FERDINANDO, EL TORO", DE WALT DISNEY

"FERDINAND, THE BULL": WALT DISNEY DA UNA CACHETADA AL MUNDO CON SU TORO GAY. 

En 1938 Walt Disney, el viejo Walt, adaptó como caricatura la historia de FERDINANDO, EL TORO.  Es la historia de la diferencia, de la apertura mental, de alguien que no quiere violencia, sino oler las flores, soñar, poetizar la vida.

Es un toro gay.

Se ve su vida desde niño, las medidas de crecimiento en un árbol, sus intereses desde que era un pequeño torete adolescente… Fue escrito en 1936, año cruento de guerras y diferencias. Su autor, Munro Leaf (1905-1976), lo creó para que lo ilustrara su colega Robert Lawson. Munro escribió e ilustró cerca de 40 libros para niños durante 40 años de carrera. Fue traducido a más de 60 lenguas.

Mahatma Gandhi expresó alguna vez que era de uno de sus libros favoritos.

Sigue siendo un cuento que no pierde actualidad, así como el corto de Disney, que fue realizado en el 1938, solamente a dos años después de escrito… Ganó Óscar ese mismo año como Mejor Corto de Animación.

Cuenta la historia de Ferdinando, un toro que ama las flores, ama la naturaleza, ama la brisa… y que es elegido por varios toreros para el ruedo. Creen que es violento, pues justo cuando fueron al prado donde varios bueyes y toros pastaban, fue picado por una abeja en las asentaderas y salió disparado. Le vieron como un toro fiero. Ya en la arena, el torero ha recibido un ramo de margaritas y el toro deja de pelear, fascinado por las florecillas.

Hay críticos que han visto el tema homosexual en obras clásicas como EL PRINCIPITO de Antoine de Saint-Exupèry, como EL GRAN MEAULNES, de Alain Fournier, como LA ISLA DE ARTURO, de Elsa Morante, MARIO Y EL MAGO, de Thomas Mann y otras. Y en este sencillo, pero profundo cuentecito para los más pequeños, le reflexión ante el “ser diferente” de la manada, aparece desde los créditos.  Y al final, que mira a cámara, suspira y aparece un gran plano del toro debajo de su árbol favorito, junto al cual nación, huele una flor… y se abre el cielo del atardecer estriado en rosas y naranjas.

Por la misma época en que el cuento se ponía de moda entre los defensores a ultranza de la libertad sexual y la libertad de decisiones humanas, individuales, Erns Hemingway escribía defensas del sangriento deporte y una pequeña historia a la que tituló “El toro fiel” y publicó en 1951. Fue considerado poco meritorio por la crítica, lo cual lo avergonzó sin lugar a dudas.

En muchas escuelas del mundo se analiza la historia de Ferdinando con niños y niñas. Muchos lo incluyen en los programas como un ejemplo de obra trascendente y de orgullo por la diferencia y la defensa de la individualidad como postura abierta ante el mundo.

El cortometraje de Disney dura tan sólo siete minutos y puede verse en las redes. El cuento fue escrito por Munro en tan solo una hora, según cuenta la leyenda. Hay que verlo. Y proyectarlo. Y difundirlo. Sobre todo cuando la violencia siempre se ensaña contra los diferentes, cuando la homofobia y la “humanofobia” no descansan.

El corto mantiene latente su mensaje de libertad, tolerancia bien entendida y realce de la diferencia.

El día en que un toro le sacó el pene a Sebastién Castellá en la Plaza. 

Es curioso que el animal que estos artistas eligieron, fue el toro. Símbolo de potencia sexual, fiereza y machismo. Sólo que este torito: prefiere oler las flores que bravuconear o aparentar ser el rey de la manada de machos.

Árbol y toro Ferdinand son ya símbolo gay. 

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