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MIX XX ANIVERSARIO EN MÉXICO: INTACTA, EL ANSIA DEL ESCÁNDALO

Imperceptible pero imparablemente, aquella cartelera mexicana que mostraba cada vez mayor apertura en los años setenta y ochenta, fue clarificando una necesidad en el espectador fílmico mexicano: las películas de nicho, es decir, aquellas que pertenecen, a veces involuntariamente, a géneros como el New Queer Cinemao el cine gay, un cine sobre sexualidad que se rebela, se atreve, incomoda y se enorgullece de su diferencia. El mixxx Aniversario alcanza dos décadas de existencia apuntalando ese cine de escasa o nula presencia en la cartelera mexicana.

"Shelter" (2007) 

A finales de los años setenta, el que aquí les narra su historia apenas estaba aprendiendo a escribir y compraba cuadernos de hoja blanca donde dibujaba entradas de cine con marquesinas a las que le cambiaba títulos todos los jueves para anunciar las películas que quería ver, pero a las que, por su edad, aún le impedían la entrada –sobre todo su padre y su tía, quienes eran los que le llevaban más. Recuerda, lejanamente, haber jugado a programar algunas joyas delsexploitation: Verano Salvaje (México, 1980), del cineasta gay Enrique Gómez Vadillo; Dulces navajas (o Navajeros, España, 1980), de otro cineasta gay ibérico Eloy De la Iglesia; Él sabe que estás sola (He Knows you are Alone, Estados Unidos, 1980, de Armand Mastroianni), y Nacidos para perder(Estados Unidos, 1967, de Tom Laughlin).

Y apenas aprendiendo a leer, unas cuantas idas con su madre al recién construido Cine Piscis –a unas cuatro cuadras de su casa en la colonia Romero Rubio– le revelarían una nueva fijación: el cuerpo masculino desnudo. En la película juvenilRoller Boogie (Estados Unidos, 1979, de Mark L. Lester), Linda Blair enamorada de Jim Allen y sus jeans entallados, encueraba a su novio para escapar con el patinador. Otro hombre desnudo corría aterrado en medio del violento desierto en Mad Max (Australia, 1979), de George Miller. EnEl legado (The Legacy, Reino Unido-Estados Unidos, 1978, de Richard Marquand), de, Sam Elliot aparecía espectacular saliendo de la regadera y lastimado con vidrios embrujados frente a Katherine Ross. Y luego, en La chica del adiós (The Goodbye Girl, Estados Unidos, 1977, de Herbert Ross), Richard Dreyfuss interpretaba a un actor que mostraba la homosexualidad de un personaje de Shakespeare, lo que provocaba el fracaso de su obra.

La gradual apertura

Y así, este chamaco fan del Cine Guía –la revista de Carlos Amador que duró apenas un par de años y en la que se publicaban entrevistas y carteleras con los filmes que exhibían Organización Ramírez, la Compañía Operadora de Teatros (cotsa), los cines de Gustavo Alatriste y su propia compañía, Telecines casa), quedaba atónito ante un periódico que se llamaba Cine Mundial –que publicaba muchas noticias de cine para el apetito voraz de este cinéfilo en formación– y amante de los anuncios de cine que aparecían en los periódicos Excélsior El Heraldo –a los que estaban suscritas su abuela y su tía respectivamente– que le parecían cada vez más atrevidos y audaces… Si bien ya estaba acostumbrado a ver de manera natural las sinuosidades de Christie Brinkley, Rene Russo y Gia Carangi –impresionado aún– en las portadas de Francesco Scavullo para Cosmopolitan –“Cuñada, estas modelos están mejores que las de las revistas que compro” le decía un tío–, las carteleras cinematográficas le resultaban aún más atrevidas porque las estrellas del cine nacional aparecían desnudas mostrando los senos cuyo pezón era más o menos escondido por una estrellita –para filmes como Bellas de noche (México, 1975, de Miguel M. Delgado) o Emmanuelle (Francia, 1974), de Just Jaeckin–, haciendo un striptease de manera repetida en un par de filmes –Alma Muriel en las fotos de Cuando tejen las arañas (México, 1977, de Roberto Gavaldón) yBurlesque (México, 1980, de René Cardona)– o restregándose encima de otros hombres desnudos –Isela Vega encima de Gonzalo Vega en Las apariencias engañan (México, 1978), del director gay Jaime Humberto Hermosillo.

"Anatomía Queer". España.

El caldo de cultivo para fundar Mix México: Festival de Diversidad Sexual en Cine y Video se fue engrosando en la mente de este chamaco, quien años después lograría armarlo… La Jaula de las Locas (La cage aux folles, Francia, 1978, de Édouard Molinaro) y luego Víctor Victoria (Victor Victoria, Reino Unido-Estados Unidos, 1982), de Blake Edwards, se eternizaron en el cine María Isabel del Hotel Sheraton. Una historia diferente (A Different Story, Estados Unidos, 1978), de Paul Aaron, y Maurice (Reino Unido, 1987), de James Ivory, logran algo similar en el Cine Paseo y el Cine París. Jóvenes corazones gay (Torch Song Trilogy, Estados Unidos, 1978), de Paul Bogart, se estrena en una sala en plena y conservadora Plaza Satélite, donde ahora este chamaco pasaba su adolescencia. Esa fue la primera película gay a la que asistió en su recién adquirida mayoría de edad. Después vería Atracción Fatal (Fatal Attraction, Estados Unidos, 1987), de Adrian Lyne, y Coctel (Coktail, Estados Unidos, 1988, de Roger Donaldson).

Cuando la Muestra Internacional de Cine llegó al Apolo Satélite, a este niño se le abrió otra caja de dulces: en esa primera edición a la que asistí apareció Reacción en cadena(Kopytem Sem, Kopytem Tam, Checoslovaquia, 1988, de Vera Chytilová), era una historia soviética sobre el sida, mientras que Rudolf Tome, María Novaro y Eliseo Subiela exploraban el desnudo masculino en El filósofo (Der Philosoph, Alemania Occidental, 1989), Lola (México-España, 1989) y Hombre mirando al sudeste (Argentina, 1986). Ya después lo gay será tema frecuente –Gerardo Salcedo, ex programador de la Cineteca Nacional me contó que el año en que se presentóHenry y June (Henry & June, Estados Unidos, 1990), de Phillipe Kauffman, en la Muestra, fue uno en el que casi todos los filmes presentaron un subtema gay.

Pero la Semana Cultural Lésbica Gay, con su revisión de materiales ya estrenados –¡cuántas veces no habrá visto ahí, repetidas anualmente, Las noches salvajes (Le nuits fauves, Francia-Italia, 1992), de Cyril Collard; Mi camino de sueños (My Own Private Idaho, Estados Unidos, 1991), de Gus Van Sant; La ley del deseo (España, 1987), de Pedro Almodóvar;Maurice!–, y la apertura del Cinemanía Loreto con Desmayo(Swoon, Estados Unidos, 1992), de Tom Kalin; Arde París(Paris is Burning, Estados Unidos, 1990), de Jennie Livingstone, y Las horas y los tiempos (The Hours and Times,Estados Unidos, 1991), de Christopher Munch, que nos hicieron voltear a un género que apenas conocíamos algunos en México: el New Queer Cinema –un movimiento así bautizado por la crítica estadounidense B. Ruby Rich para referi

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