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UN PEQUEÑO GRAN RELATO DE UN NIÑO GAY

Un pequeño gran relato de un niño gay.

(Un dramaturgo y director teatral escribe estas líneas y las comparte en exclusiva en CIUDAD OCIO). 

En la primaria Tomás Fernández Blanco de Parral, Chihuahua, se hacían celebraciones por cualquier motivo. Un día, fuí seleccionado para participar bailando una famosa canción brasileira… ¡Brasil, laralalala la la la! ¡Lara, lala la la la, Brasil! Rogué a mi madre para que me comprara el traje y ella misma me lo confeccionó. Un calzoncito de manta hasta los chamorros y una hermosa blusa moteada de puntos blancos en una tela roja, con los hombros bombachos y ajustada arriba del ombligo con dos largos listones brillantes, fue mi sonora vestimenta.

Mi madre pintó mi piel de negro y pintó además mis labios de blanco, como Memín Pinguín. Metido en esa ropa, yo volaba. Mis hombros vibraban, mis caderas eran una sonaja y mis pies un colibrí. Me pusieron de pareja a la niña más linda del mundo. Y fuimos sin duda la sensación del día. A mí la blusa me encantó. Me fascinó tanto que la tuve por varios días, puesta bajo mi almohada. Fue tanta mi adhesión a ella, que mi cabeza de niño-mariposa daba vueltas a la imaginación.

Me veía en otros mundos bailando. Sobre escenarios ignotos y lejanos. Pensé que siendo buena para la fiesta, la brillante blusa era buena para el diario. Enfundado en ella, salí a la calle. Yo pongo la imagen y ustedes imagínenme parado ahí, en la fila de las tortillas, con mi blusa ombliguera y mi sonrisa brillante. Y con la servilleta de las tortillas listas.

La cara de todos era de terror. Pueblo chico, de mineros, de hombres rudos y familias tradicionales. El impacto fue grande. Pobres de ellos. No tardó mucho la reacción. Alguien fue con la noticia a mi casa. Mi padre salió de su puesto de trabajo en la dulcería y me tomó de las greñas con furia. Me arrastró a la casa, me sacó la blusa y la hizo trizas. Yo no lloraba. Les aseguro que no lloraba frente a él.

Mi madre me alejó de su furia. Y me abrazó. Me dijo: “¿Por qué te pusiste esa camisa?” Le dije: “Me gusta, mamá. Yo creí que estaba bien. ¿No está bien ponerme lo que me gusta?” Mi madre, una mujer de pueblo acostumbrada a la vida dura, al trabajo arduo, a luchar por mantener a flote a sus hijos, me dijo: “Sí, está bien. Ponte lo que quieras. No te preocupes, yo te voy a hacer otra, pero, la vamos a guardar y la sacaremos sólo en los mejores momentos”.

 

Colaborador Antonio Zúñiga: Miembro del Sistema Nacional de Creadores. Director de Carretera 45 Teatro.  Autor de más de 40 obras. Con más de 15 libros publicados. Ganador de los premios: Premio Nacional de Dramaturgia de la UANL, Premio Internacional de Guiones de La Laguna de Tenerife España, Premio chihuahua 2013. Sus obras se han estrenado en México Estados Unidos España Cuba, Venezuela y Costa Rica. Ha trabajado como dramaturgo y actor con los más importantes directores de México como David Olguín Sandra Félix Rodolfo Guerrero José Caballero, Richard Viqueira, Pepe Gallardo, Luis de Tavira y varios más. Sus obras se han puesto en todo el país en los más importantes festivales y teatros del mismo. Tiene un importante número de obras dedicada a los niños donde ha realizado un trabajo constante en distintos grupos regiones y teatros. Entre sus trabajos más recientes se encuentran: Mendoza dirigida por Juan Carrillo, Juárez Jerusalém y Memorias de dos hijos Caracol, esta última escrita actuada y dirigida junto con Conchi León, así como Los ojos del diablo, dirigida por Sixto Castro Santillán en Aguascalientes, México.

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