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MARILYN MONROE FUE LESBIANA Y DEFENDIO DERECHOS FEMINISTAS

Marilyn Monroe, el ícono femenino por excelencia, era una mujer con una visión adelantada para la época y varios libros refieren su libertad sexual, su capacidad de decisión de hacer con su alma y su cuerpo lo que quería y amar a quien quisiera. Murió a la edad de 36 años en 1962, tras una meteórica carrera como actriz, estudiando técnicas de perfeccionamiento histriónico, idiomas y formas de entrenamiento físico.

Tuvo romances con varios hombres eminentes de los años 50’s en USA. Arthur Miller, el dramaturgo del realismo psicológico estadounidense; con Elia Kazán, el famoso director de cine y novelista; con Joe DiMaggio, el boxeador; con Frank Sinatra, cantante, mafioso y actor; con Marlon Brando, el mejor actor de todos los tiempos según la apreciación crítica de muchos; y con los hermanos Kennedy, lo que la llevó a enrolarse en política y terminar asesinada en su propio departamento.

Pero lo que siempre se comentó fue sus relaciones lésbicas con su “coach” de actuación, Paula Strasberg, la hija de Lee Strasberg, quien desarrollara el más útil sistema de actuación norteamericana, partiendo de la revisión del método ruso de Konstantin Stanislavski, acerca de la identificación lícita con el personaje y el trabajo sobre las acciones físicas, para la representación adecuada del papel teatral en la escena.  

Confirmada esta relación por varios cercanos a Marilyn, la autora Lois Banner agrega  el dato en su reconocido libro “Marilyn: The Passion and the Paradox.” Marilyn fue una de las primeras mujeres feministas, defendiendo la posición de la mujer en la sociedad; demostrando que se debe trabajar con la misma capacidad, empeño y respeto; estudiando y asumiendo su postura de profesional del medio del espectáculo para reclamar derechos para todos. En primera, rechazando la idea machista impuesta en Hollywood y el mundo, acerca de la idea vulgar hacia el encasillamiento de la mujer en roles ridículos y de afrenta: como ser considerada “la rubia tonta” o “el objeto sexual” de una mayoría.

Marilyn también sostuvo relaciones con Marlene Dietrich (quien a su vez tuvo un romance con Edith Piaff) y con la actriz Joan Crawford.

La época no era para confesar el “orgullo sexual de definición”, pero al menos esas figuras abrieron camino a lo que hoy se conoce con una sencilla palabra: “libertad”.

El hecho de las inclinaciones lésbicas de Monroe nos llena de orgullo por una mujer que simplemente vivió acorde a sus necesidades humanas, sexuales, vitales, de pensamiento y decisiones. Fue una víctima del mismo sistema para el que trabajó, en el que sufrió tanto y dejó tan bello legado.

Antes, ser lesbiana era una vergüenza. Hoy constituye un orgullo de libertad y de decisión femenina y humana.

 

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