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FORMAS DE HOMOFOBIA QUE DAÑAN AL MUNDO ABIERTO Y PLURAL

Que el mundo anda patas arriba a nadie le toma por sorpresa. La homofobia de pronto pareciera lista para desaparecer de la faz de la tierra, pero no faltan personas ignorantes que hacen retroceder siglos y más siglos a la humanidad. Gente violenta, asesinos, golpeadores, hombres de doble moral, tipos recalcitrantes y mujeres que apoyan el machismo, familias ultraconservadoras, políticos brutos, maestras y maestros conductistas, sacerdotes violadores. La fauna crece. Las fobias suelen ser temores irracionales que afectan la mente o la tranquilidad de las personas. Las parafilias, síndromes y fobias suelen ser una construcción mental a la que se le da nombre, se le etiqueta y se fija en la conciencia social y cultural de determinada comunidad. Terapias socio-construccionistas, terapias conversacionales o colaborativas, pueden ayudar (acompañar) mucho a las personas que intentan resolver dilemas o comprender ideas nuevas. La homofobia pudiera catalogarse como un temor intenso hacia el mundo de la elección homosexual. Odio, oposición, burla o crítica pueden ser resultados negativos que afectan la armonía de determinada comunidad subyugada humana. Muchos de los más extrovertidos homófobos que existen, llevan una vida doble que les permite coquetear con el mundo gay, incluso tener relaciones sexuales con personas de su misma designación genérica, mientras que ante los amigos, familiares y conocidos ondean una bandera de odio y violencia. Existe la homofobia interiorizada, que implica una no aceptación de la identidad sexual por ser diferente a la orientación hetero que impone la sociedad conservadora que mantiene sus puntos de vista moralistas de acuerdo a imposiciones de la religión, la medicina, la legalidad o la política imperantes. La convivencia humana debe ser abierta, incluyente y desprejuiciada. Muchos homosexuales llamados “de clóset” no toleran extravagancias o comportamientos femeninos (en el caso de gays) o masculinos (en el caso lésbico). Como decía, muchos homosexuales o bisexuales, a pesar de mantener relaciones íntimas con parejas ocasionales del mismo sexo, cuidan una relación de pareja hetero ante el “ojo castigador” de la sociedad en la que pretenden vivir y educar a sus hijos o nietos. Importando sobre todo mantener el estatus de “macho” en una manada de hembras. Otros temen el rechazo familiar y el odio social, mientras que algunos se comportan obviando su verdadera naturaleza o necesidades fisiológicas de fornicar, porque tienen miedo a perder el trabajo, ser expulsados de círculos o convertirse en el “hazmerreír” de amistades y familia. Hay muchas instituciones educativas y laborales que hoy por hoy no han actualizado sus modos de relacionarse con la integración sociocultural y racial, y se convierten en “inquisidores” de cualquier persona que tenga un comportamiento diferente al de sus patrones sexuales y culturales. Muchos son incapaces de saludar abiertamente a homosexuales por el “qué dirán” u otros complejos sociales de interrelación. Otros son capaces de herir públicamente a un homosexual y generar bullying o ataques frontales (físicos) para mantener una imagen que corresponda al patrón “machistoide” y extremista de la educación que recibió desde la cuna: bromas pesadas, golpes, linchamientos, humillaciones, son sus herramientas de ataque y defensa. La homofobia exteriorizada es aquella que se manifiesta contra personas homosexuales, aduciendo que van a contagiarse de enfermedades o que atentan contra su masculinidad (hombres) o femineidad (mujeres). No saludan a personas homosexuales, no usan toallas u otros objetos “tocados” por estos. Niegan amistad a gays o lesbianas, a transexuales o trans-géneros. Consideran como un gremio corrupto y enfermizo al movimiento del orgullo LGBTTTI. En fin, al no ser felices dentro de sí, juzgan, condenan y aíslan a todo aquel ser humano que no se corresponda con sus patrones ideo-estéticos, patrones conductuales o patrones morales impuestos. Todo aquello que podamos hacer por la apertura de la sociedad hacia formas amables de convivencia, será bien recibido y contribuirá a un planeta más unido, más armónico, más hermoso. Desde Ciudad Ocio promulgamos la equidad, la apertura, la flexibilidad, la tolerancia bien entendida y el orgullo hacia cualquier decisión de defensa de la identidad del ser.

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