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Por Salvador Lemis
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Es un hecho que los estudiantes de las escuelas no quieren leer. He tenido la experiencia como profesor de que cuando pregunto a un estudiante: “¿Qué haces en el celular? ¡Estamos en clase!”, me muestra el teléfono y en la pantalla veo reflejado el libro del que estamos hablando. Lo descargó en segundos o lo tiene en línea. Respiro aliviado y me trago el cuento.

Una maestra de Chile tuvo una idea Geek genial…

Meme de la estudiante Úrsula. 

Ella tiene un nombre que pareciera salido de alguna de las novelas del autor colombiano Gabriel García Márquez, pues se llama Jacqueline Bustamante Reumante. Y pidió a sus alumnos que reflejaran la lectura de CIEN AÑOS DE SOLEDAD a través de Memes.

Y los estudiantes se motivaron a leer y a reflejar las partes que más les gustaron. ¡Ni modo, hay que ir con la época! Te guste o no, hay que hallar modos de incentivar la lectura en los salones de clases.

Los Memes son esas diminutas frases, casi siempre acompañadas por una imagen singular, que provocan algún efecto en quien los lee: casi siempre con sorna o humor.

Se replica de distintas maneras. Desde la imitación del fenómeno puesto en crítica o el uso de un hecho en distintas circunstancias o escenarios contrastantes. Siempre tiene un sentido chusco o irónico.

Se han vuelto populares y masivos. Las páginas aprovechan este éxito inmediato para colocar sus logos al pie de los Memes. Estos fenómenos visuales son invasores y pueden partir de temas virales. No necesariamente sus lectores y replicadores tienen que ser un “heavy user”, pues hay para todo gusto y estilo.

Desde muy “nacos” o “kistch” hasta sofisticados y deglutidos por la intelectualidad. Frases de Coco Chanel, Shakespeare, María Félix, Hitler, Gandhi o Mahoma, pasan todos los tamices de consumo de la WWW.

Los Memes también pueden ser brevísimos videos humorísticos o de crítica social, de espectáculos o política.

Hay sitios que recopilan información sobre los Memes más populares de la red. Ejemplo: el sitio KNOW YOUR MEME. Ahí se puede ver su historia y evolución. Ya es toda una fuente vastísima de la segunda década del Siglo XXI.

El primer emoticon de una carita feliz nació en 1982.

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