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Por Jaime Bañuelos Arteaga
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La fiebre de móviles/celulares cada vez es más creciente y con ella todos los dilemas que acarrea la adicción. La nomofobia, por ejemplo, es el miedo incontrolable a salir de casa sin portar el teléfono móvil…

El término proviene de la voz inglesa “no-mobile-phone phobia”. Fue acuñado tras estudios acerca de la conducta humana en relación a esta nueva dependencia de objeto útil. El Instituto Demoscópico YouGov hizo un análisis conductual de cientos de personas y la vigilancia al uso de este gadget cotidiano. Las pruebas revelaron que las crisis de ansiedad van en aumento. Ya el ser humano que ha caído en la adicción al móvil “prácticamente no puede vivir sin estar conectado” a números, personas distantes y enlaces de toda índole. El estudio llevado a cabo a partir del año 2011, ha ido revelando que cada año se agudiza esta dependencia. Ya existen clínicas  de “desintoxicación de adicciones a gadgets”, así como hoteles ecológicos y spas aislados -de cuidado de salud mental- que no permiten la irrupción o uso de tv, móviles, tabletas o cualquiera de estos aparatos.

Cuando se agota la batería, pierden cobertura de red, se quedan sin crédito o simplemente lo pierden o lo abandonan en casa, las personas sufren un estado de shock que puede afectar la voluntad, el raciocinio o el estado de ánimo. Varios especialistas en terapias alternativas ya están enfrentando y estudiando el problema. Según estudios está bastante equiparado por géneros: alrededor del 58 % de hombres y el 48 % de mujeres sufre consecuencias devastadoras por ello. Un 9 % adicional se siente estresado cuando sus móviles se apagan. Se han hecho comparaciones con personas atacadas de síndromes ansiosos en el día de su boda o visitas a dentistas… Para unos las causas de estress se deben a que el móvil constituye ya una herramienta de trabajo que le permite estar conectado con la solución a problemas de trabajo, clientes o decisiones. Para algunos es como salir del mundo real y estar desconectados sin noticias del afuera… Para otros, se debe a preocupaciones relacionadas con el estado en que se encuentra su familia, relaciones amorosas o amistades. Todo ello es motivo para estar conectado permanentemente.

No hay nada mejor que conocerse y saber convivir con esta era geek, era de tecnología y tensiones de vida cotidiana. La salud mental, emocional y espiritual debe observarse. Cualquier elemento no natural que deje huellas desastrosas para la paz interna no es más que un llamado de atención, un foco rojo que, a la larga, afecta nuestro modo de estar y ser, nuestro modo de convivir.

¿Y tú? ¿Qué relación de amor o de odio has establecido con tu teléfono celular? Es saludable detenerse e interrogarse. Quizá pudiera evitar muchos conflictos en el futuro inmediato.

La salud personal, la salud mental, es importante.

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