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Por Viridiana Nárid @viridianaeunice
Fotografías: Producción
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Oleanna

Oleanna es una obra de teatro escrita por David Mamet que habla de las relaciones de poder entre un maestro universitario y una estudiante, en la cual él será acusado de acoso sexual. Quienes hemos seguido la obra del autor, entendemos que el peso de la historia se encuentra en el conflicto, los diálogos y que debido a la trama nunca existen ganadores.

En las obras de Mamet el discurso deja atrás a la ética y el dogma, presentando las complejidades del alma humana, sus resquebrajamientos que se convierten en sus fortalezas y debilidades. En la actualidad, pareciera que las universidades se han convertido en semilleros de empleados mal pagados, alineados en búsqueda de un objetivo: servir a sus amos o patronos. ¿La esperanza? Una familia, una casa, una camioneta y un perro. Componentes para afianzar una vida llena de felicidad y éxito. Pero, ¿qué sucede cuando un estudiante no desea lo mismo a esta sociedad y se le obliga a cumplir esos objetivos?

Cuestionar los deseos del otro, generando en él una problematización del concepto de su existencia, implica una responsabilidad y riesgo en donde la política es partícipe. ¿Por qué? Porque la política requiere teoría y acción por parte de los sujetos. Cuestionar al otro implica ya una acción política. El resultado de este cuestionamiento es poder y libertar de elección. Probablemente, por este motivo las universidades dejaron de cuestionar al estudiante.

Una sociedad para tener cierta calma no puede cuestionar diariamente los regímenes ni a los individuos, porque, aunque el mundo sea injusto, necesita cierta paz. A pesar, incluso, de los oprimidos. ¿Qué pasa cuando el oprimido toma el papel de represor? ¿Qué es la justicia? ¿Qué es el acoso?

Bruno Bichir, nos muestra una Oleanna austera, sumamente intimista. La iluminación, la escenografía desprovista de cualquier artilugio, dejando el peso en las actuaciones. Presentada en el espacio Urgente 1 del Foro Shakespeare, Bruno y Tato nos muestran una situación de vida extrema asfixiante, que va dejando sin aliento al espectador lentamente. 

Las actuaciones de ambos actores son del más alto nivel y alcanzan las tesituras emocionales marcadas por Mamet en el texto. Sin duda, el trabajo de Bruno en la traducción y de Tato ha dejado marca en sus interpretaciones. La lectura de Olenna y Mamet son obligatorios en nuestra sociedad y cuestionarnos a nosotros mismos qué papel queremos tomar en la vida, la del opresor u oprimido.

Lee La entrevista a Tato, da clic aquí

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