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Por Viridiana Nárud @viridianeunice
Fotografías: Proporcionadas por la producción
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Raíz

Raíz es un recorrido de 80 mil años por la historia de las migraciones humanas. Está concebida por 12 escenas, aunque en cada función se escenificarán sólo seis de ellas, a partir de lo que elija el público mediante la aplicación para teléfono celular. De allí que cada función será siempre distinta y su duración variará entre cinco y 15 minutos.

Cuando vimos la primera entrega de esta trilogía, Bestiario humano, Diego Álvarez aún era una joven promesa del teatro mexicano. Después, vimos Animalia, en donde hizo un claro ejercicio posdramático, en la cual, nuevamente, la dramaturgia perdía su poder frente a las múltiples plataformas y disciplinas escenográficas. Como lo son la danza, la música, los dispositivos multimedia y escenográficos. En esta ocasión, no podemos decir que Raíz sea una entrega de una joven promesa, sino de un director que ha consolidado su propuesta. Teniendo muy en claro que el principio de Diego es la investigación.

Raíz crea una fusión en donde las múltiples plataformas digitales, disciplinas escenográficas y la dramaturgia tratan de interactuar con el espectador. A partir de una aplicación, el espectador podrá elegir. En esta obra, Diego ha entendido que la tecnología ha transformado nuestra forma de interactuar como individuos, ¿por qué no tendría que modificar las formas de expresar del arte?

Lo que sucede en Raíz es que se ha hecho uso de múltiples plataformas para expandir el universo narrativo y conseguir diferentes entradas, en donde el espectador es un ente activo a través de su smartphone, eligiendo el capítulo de la historia que desea conocer. Esto es lo que se conoce como transmedia.

Al experimentar, es natural que el resultado sea una interrogante. En esta entrega, la ganancia se encuentra en los dispositivos escenográficos y multimedia; en las coreografías, el diseño sonoro. Sin embargo, la dramaturgia sumada a esta plataforma digital no logra crear un diálogo; genera en el espectador cierta impaciencia, ya que no entiende adónde se apuntala la historia.

Llevo tiempo viendo el trabajo de Diego Álvarez Robledo y puedo decir que esta obra es la semilla en donde se acumulan todas sus inquietudes como dramaturgo, director, investigador y amante de la tecnología. La complejidad de esta obra y su ganancia se encuentra en la capacidad de arriesgar e impulsar nuevas narrativas que permitan expandir el universo narrativo del teatro.

Raíz es una obra imprescindible del teatro mexicano; si bien en nuestro presente no podemos comprenderla del todo, es necesario reflexionar lo que se nos ha presentado y ver la evolución de este director. Así como analizar la ganancias y pérdidas en esta última entrega. La ganancia de Animalia era la forma en la que se había alejado del texto y presentaba los cuerpos de estos actores combinados con dispositivos multimedia, mostrando al hombre ritualizando la tecnología, era el yang. Bestiario humano fue el ying, en donde se mostraba el principio femenino, la oscuridad. Raíz es el origen de estas dos primeras, del hombre. También es el origen de una nueva investigación en donde la tecnología toma más poder en el arte. Es y será necesario ver cómo estos nuevos modelos de comunicación en el arte se adaptan o son rechazados. Un destino poco claro, como el de la humanidad.

Raíz. Dramaturgia y dirección, Diego Álvarez Robledo. Con Zabdi Blanco, Josué Cabrera, Elizabeth Pedroza, Roldán Ramírez, Sol Sánchez y Mariana Villaseñor. Teatro Orientación del Centro Cultural del Bosque. Paso de la Reforma y Campo Marte s/n, Col. Chapultepec Polanco, Del. Miguel Hidalgo. Jueves y viernes, 20:00 h. Hasta el 26 de marzo.

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