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Por Jimena Eme Vázquez
Fotografías: Cortesía obra
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De príncipes, princesas y otros bichos

Sentarse en una butaca del Teatro NH los lunes a las 20:30 h significa ver a Paola Izquierdo en De príncipes, princesas y otros bichos y tener numerosas oportunidades para reírse. La acompañan Isaac Pérez Calzada y Hazael Rivera, ambos están encargados de la música y de todos los gags que tengan que ver con ella. Esta obra no se estrenó ayer: en 2012 fue parte del Festival de Monólogos “Teatro a una sola voz” y durante 2015 tuvo presentaciones en distintos foros. Ésta no es la primera reseña que alguien le escribe.

Los músicos entran en la segunda llamada. Desde ese momento nos dejan claro que podemos relajarnos, que ahí nos vamos a divertir. Luego aparece la princesa (que tiene un nombre kilométrico y no viene al caso decirlo ahora), bióloga de profesión que investiga cómo convertir cierta especie de sapos en príncipes azules. La intertextualidad con algunos cuentos de hadas en su versión Disney está a la orden del día en esta historia. Y es que, ¿quién mejor que Disney para hablarnos de amor? La princesa-bióloga sigue buscando el mundo ideal, pero en estos tiempos resulta un poco más difícil, porque en su reino las mujeres deben ser exitosas académicamente (y encontrar el amor), ser independientes (y encontrar el amor), luchar por la equidad de género (y encontrar el amor). Un asunto francamente desgastante que no se puede sobrellevar sin unos buenos antidepresivos de por medio.

Reírse del amor es fácil y generalmente no conlleva ningún tipo de culpa. Así llegamos al intermedio. El escenario cambia de palacio real a una pared grafiteada. Los músicos regresan y luego viene el principito. ¿Es Paola Izquierdo? Los incrédulos buscan en el programa de mano a ver si se les escapó un nombre, pero no: es Paola Izquierdo.

El principito es un niño en condición de calle que viene a contar el cuento de “La niña voladora”, pero cada tanto se le va el avión y empieza a hablar de él, de cómo vive entre drogas, abusos, injusticias. “¡Pero si les estaba contando de la niña voladora!, ¿verdad?” Y vuelve a la historia. Sin embargo, la niña habita un mundo semejante al del principito y, por lo tanto, resulta complicado encontrarle un final feliz.

La risa abre canales. Después de la princesa, el canal ya estaba bien abierto. Con el principito la risa continúa: cuando trata de buscar un final feliz para la niña voladora es muy chistoso, pero de todos modos algo adentro de nuestras cabezas nos dice que no, que de eso no es tan fácil reírse.

El humor está muy bien diseñado tanto en los gags corporales como en el texto. La dramaturgia tiene una estructura sencilla y su mayor riqueza está en el contenido, en el ritmo, en las referencias a otras obras literarias que salen con una ligereza envidiable y provocan el efecto preciso en los espectadores. Se nota que es un espectáculo que a lo largo de los años ha encontrado la manera de llevar al público por donde quiere. No siempre toma el camino de la risa. Y eso está bien. No podemos tener finales felices todo el tiempo.

De príncipes, princesas y otros bichos. Dramaturgia y dirección: Paola Izquierdo. Con Paola Izquierdo, Isaac Pérez Calzada y Hazael Rivera.

Teatro NH. Liverpool 155, Zona Rosa.

Lunes, 20:30 h.

Sobre el autor.

Jimena Eme Vázquez
Twitter: @losjimenitos

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