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Por Alberto Legorreta Buendía
Fotografías: baire, google, hombremancha, albertolegorreta
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EL HOMBRE DE LA MANCHA

EN UN LUGAR DE LA MANCHA... DON QUIJOTE CABALGA DE NUEVO.

Los entrañables temas: "Sueño Imposible", "Aldonza" o "Yo soy yo, Don Quijote", se escuchan nuevamente en los escenarios de nuestro país, en esta ocasión en voz de un diverso y talentoso elenco que da vida a la nueva apuesta escénica de OCESA - Mejor Teatro, Tina Galindo y Claudio Carrera, triada que convoca a la reposición de El Hombre de la Mancha, uniéndose con ello al homenaje por los festejos del "Año Cervantes"; IV Centenario de la muerte del más grande escritor de la lengua castellana, Don Miguel de Cervantes Saavedra.

Mauricio García Lozano, destacado director escénico, con un virtuosismo casi pictórico logra dar vida a emblemáticos cuadros de la plástica medieval (Gustav Doré, El Greco, Caravaggio, entre muchos más), acompañado de Jorge Ballina en la escenografía y Víctor Zapatero en la iluminación. García Lozano crea con lo que pareciera un "mecano teatral", la diversidad de lugares que nos propone Cervantes en su enloquecida odisea quijotesca y los traduce, en ésta ocasión para el musical, dando vida por ejemplo; a la poderosa fortaleza que atisba Don Quijote desde su trastocada razón (la venta medieval donde transcurren sus más disparatadas locuras), la Iglesia donde quejosa su sobrina Antonia recurre al cura para rogar le ayude a hacerlo entrar en razón, o ingeniosamente, como si del titán Atlas se tratara, y a partir de la presencia escénica y fortaleza física de César Riveros, logra dar vida a uno de los legendarios molinos de viento con los que se bate el Caballero de la Triste Figura en los inicios de esta jornada musical de dos horas de duración ininterrumpidas.

Benny Ibarra, superando actoralmente su desempeño vocal, atrapa la instrucción del director García Lozano y crea a un entrañable Quijote, efectivamente de frágil figura. Acompañado puntualmente por el timing de la experiencia de Carlos Corona quien da vida a un muy "dirigidor" Sancho Panza, simpático personaje de incansables dichos oportunos y prestos que no permite en ningún momento que nada sobre el escenario entre un segundo tarde o no reciba su réplica puntual.

Sin duda el descubrimiento de Ana Brenda, como usted sabe querido lector actriz más bien de televisión y de carrera trunca como cantante, es un grato hallazgo, luminoso y muy afortunado en esta versión del musical escrito por Dale Wasserman y compuesto por Mitch Leigh y Joe Darion que cumple con este revival (reposición), 47 años de haberse estrenado en los escenarios de nuestro país y 51 años de haber sido creado en un teatro experimental del Grenwich Village de Nueva York para después tener gran éxito en Broadway. De dulzura implícita tras el rudo personaje de Aldonza Lorenzo, y mediante su "ángel" y sensibilidad actoral nos traduce claramente el porqué Don Quijote de la Mancha descubre a una virginal dama entre las oscas vestiduras de una fregona medieval, ayudándonos a disipar mediante ella las telarañas que la modernidad y la tecnología nos han obligado a imponer sobre quienes en ocasiones creemos seres incapaces de "Grandes Esperanzas". Dulcinea al fin, sin duda cobrará aún mayor contundencia y fuerza escénica con el pasar de las muchas funciones que celebrarán desde México el Año Cervantes.

La presencia de César Riveros como el portentoso Juan, y Enrique Chi como el Barbero, quien interpreta "Yelmo de Oro de Mambrino", uno de los números favoritos de quien ahora escribe, nos hacen recordar aquel montaje del año 2000 a quienes tuvimos oportunidad de verle precedente en el que Don Quijote cabalgara de la mano de un ya desaparecido Carlos Cobos, célebre y versátil actor que diera vida hace 16 años al noble escudero Sancho Panza.

Beto Torres como el Bachiller Carrasco (y un espléndido Caballero de los Espejos), y el desempeño puntual de Marco Antonio Silva en la coreografía, Violeta Rojas en el vestuario y de Isaac Saúl al frente a la infaltable orquesta que inicia ésta versión mexicana del musical con un "cante jondo" de sentimiento profundo y quejumbroso, complementan este homenaje a la inigualable creación literaria, celebración escénica que viaja hasta la Iglesia de las Trinitarias (tumba donde descansa Cervantes), a un siglo más de su fallecimiento. El Hombre de la Mancha obra musical de gran nivel artístico muy recomendable en el mosaico teatral y cultural de nuestro país.

*El autor es actor, director, productor teatral y dramaturgo

 Alberto Legorreta

legorret@gmail.com

@LegorretAlbert

 

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