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Por Bruno Bert
Fotografías: Google, twitter, TeatroUNAM, broadwayworld, deviantart
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Colaboración exclusiva de Bruno Bert

La grandeza literaria de Lillian Hellman (1905 – 1984) es indiscutible, tanto por la calidad de sus textos como por su compromiso político con la izquierda en momentos indudablemente peligrosos, pero sin embargo no es muy leída en nuestro país y en nuestra generación. Tanto ella como su principal pareja sentimental – Dashiell Hammett, el gran escritor de novela negra - fueron propensos a un realismo pesimista de gran intensidad, sumamente relacionado con la historia social americana y que hoy resulta un tanto anclado con la literatura y el cine de nuestros padres y abuelos por su densidad y lenguaje. Ahora se acaba de montar un material suyo del 39 que lleva por nombre Pequeños Zorros y que traza la historia de dos familias vinculadas al algodón sureño en los albores del siglo XX, en un descarnado combate por el dinero a cualquier precio tanto ético como ecológico.

La autora de Pequeños Zorros

La adaptación estuvo a cargo de José María de Tavira y Luís de Tavira, siendo este último el que además asume la dirección en el pequeño foro del Santa Catarina, con escenografía de Alejandro Luna. El espacio reproduce, con una minuciosidad pictórica, una sala, escalera, comedor y baranda de primer piso en una casona posiblemente de mediados del siglo XIX, de una clase acomodada y enriquecida pero no necesariamente adecuada al pensamiento y las modas europeas, sino más bien a los tiempos de los “buenos negocios” con ciertas nostalgias de clase. Un universo completo creado por Luna, no como una ilustración sino como un apretado contenedor de ese mundo enrarecido de quienes están dispuestos a todo si las circunstancias así lo permiten o  exigen.

N.Y, 1984.

Necesariamente las palabras cobran el espesor fundamental, porque con ellas se confronta, se miente, se seduce o se abofetea, se hace política o negocios, lo que viene a ser más o menos lo mismo. Los cuerpos quedan encasquetados en los trajes de etiqueta ( excelente trabajo de Carlos Demichelis) , como vendados en la sangrienta lucha cotidiana y a los actores les queda “gritar” – literal o simbólicamente – en una carnicería que no tiene fin. Parece que hubo situaciones autobiográficas de la autora  travestidas para la historia y causó desde su estreno un importante impacto que permitió convocar a estos zorros en varias versiones, incluyendo a Elizabeth Taylor como  Regina en una de ellas.

Aquí, los papeles  están asumidos por Yulleni Pérez Vertti , Juan Carlos Vives, Arturo Ríos, Stefanie Weiss y un interesante conjunto de actores y actrices que el director maneja casi siempre como un cuerda demasiado tensa en un instrumento a punto de quebrar en estridencia en pleno concierto. Conjunto interesante que seguramente se asentará y obtendrá madurez en el correr de las funciones.

El discurso, según el programa de mano, se acerca a nuestro momento histórico y la presencia de Donald Trump como imagen de un capitalismo totalmente descarado e indecente amenazándonos de manera prácticamente abierta. Creo que es una lectura posible pero un poco forzada y prefiero la reflexión política a partir de la recuperación artística de Lillian Hellman su mundo y su circunstancia. Buen inicio también de Lorena Maza en las nuevas  producciones de la UNAM.

PEQUEÑOS ZORROS de Lillian Hellman. 

Versión: José María de Tavira y Luís de Tavira

Dirección: Luis de Tavira.

DEL 18 DE AGOSTO AL 9 DE OCTUBRE DE 2016.

JUEVES Y VIERNES S LAS 18 HORAS.

SÁBADO Y DOMINGO A LAS 19 HORAS.

TEATRO SANTA CATARINA. Jardín Sta. Catarina 10, Coyoacán. (Cerca de Metro Viveros) CDMX.

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