Menú Ciudad Ocio
'/>
Por Irving Gallegos
Fotografías: Fesares, pinterest, google, facebook, twitter
  • Comentarios

Aciertos y ambigüedades de un festival que entrega reconocimientos

SOBRE LA CUARTA EDICIÓN FESARES, festival de fiesta.

Yo soy de los que quiere FESARES. Lo argumentado en una publicación anterior al festival no subrayaba mi apatía a éste, al contrario, de alguna u otra forma siempre soy parte de él. Cómo no lo voy a querer si me reencuentra siempre con humanos tan bellos como mi querido gran maestro Jorge Folgueira y todos esos artistas pedagogos que siempre nos ha compartido. En esta ocasión fue el querido José Raúl Cruz, quien en pocas palabras me hizo amar nuevamente mi profesión. Este par de cubanos es un dúo de seres apasionados  del teatro, la educación; la verdad y el amor.

Gracias José Raúl Cruz, artista y maestro, por ese libro que empieza a darme saberes para la comunidad y el conocimiento. Gracias a Estrella Gómez por ponerlo en mis manos. A la lista de nuevos contactos humanos se suma también la bella sonrisa y palabras cultas de Martha Aguilar, con la cual espero pronto volver a converger en algún festival como la Muestra Nacional de Teatro. Y así, la lista de re-encuentros con seres sensibles y queridos puede ser interminable: Daimary Moreno, Chantal Torres, Claudia Villa; maestros, egresados, estudiantes, nuevos talentos escénicos y musicales como el ensamble “Kadish”, que inauguró armoniosamente el festival. En otras palabras, el festival me reúne con una parte de la comunidad teatral bajacaliforniana, artistas de otras disciplinas y con mi universidad.

En aquella publicación apuntaba que esperaba confrontación, reflexión, diálogo y fiesta (palabras apuntadas por el director del festival); palabras que ahora mismo estoy experimentando al escribir... y que sí, durante el festival también experimenté.

Pero, ¿qué tanta osadía, riesgo y calidad interpretativa se vieron reflejados sobre el escenario?

¿De verdad estas concepciones, propuestas escénicas y temáticas son reflejo de la escena bajacaliforniana contemporánea? ¿Son coherentes y empáticas a la comunidad? ¿Asombran con su teatralidad, convenciones teatrales y elementos escénicos? Principios más importantes para lograr una verdad escénica y mi retorno al teatro. 

Tijuana: una ciudad semi abandonada, pero de gente intensamente viva y amorosa.

Aquí de manera sintetizada mis impresiones de las obras participantes: 

1.- “STANDARD: dispositivo para ser una persona normal” de Teatro en el incendio. Algarabía de talentos y elementos escénicos que les hace falta afinar.  

2.- “DANTE GASPAR: un hombre en aguas peligrosas” de Colectivo de teatro en espiral. Un trabajo escénico COLECTIVO que enriquece la escena, que conmueve más que correr el riesgo  en convenciones teatrales y elementos escénicos, y razón por la que la agrupación emprende un nuevo oleaje de empatía con el público.

3.- “ENTRE BRUMAS ME ENCONTRÉ UN CHOCOLATE” de proyecto ALzZ. Enternecedor, humorístico y creativo montaje creado con el corazón. Una ficción precisa de una realidad dolorosa.

4.- “MEDALLAS PARA MÉXICO” de teatro Aléthela. Un trabajo actoral en conjunto interesante sostenido en la técnica actoral Meisner, donde lo que importa en palabras de su creador es: “escuchar, observar, escuchar, realmente mirar, escuchar, concentrarse, escuchar, para que la verdad se logre". 

5.- “HECHO EN CAUTIVERIO” de jóvenes de teatro del programa Talentos artísticos de Baja California. Jóvenes jugando con responsabilidad sobre el escenario ... sobre un tema complejo, pero que comprenden asertivamente y conmueve.

Lo que sigo sosteniendo de mi publicación anterior y argumentando en congruencia a mis principios, es la falta de claridad que hay en los criterios para conceder un reconocimiento. Desertar el reconocimiento a interpretación femenina porque se busca la calidad y que con esta decisión se “invite” a que se siga trabajando, ¿no es contradictorio? Entregar reconocimientos a otros, ¿no es contraproducente a incitar a que todos podemos seguir trabajando? La mención, creo yo, es un mejor reconocimiento.

Pese a este contexto me dio gusto vernos ahí, casi en esa sensación de fiesta. Nuevamente no me queda más que agradecer a todos los involucrados que hacen posible el festival: alumnos, egresados, maestros y directivos; técnicos y participantes; pero sobretodo a la escuela de artes, de la que pronto espero hablar.

Una frase que resume mi experiencia del festival es la del pedagogo José Raúl: “Todos deberíamos ser dos cosas en la vida: maestro y aprendiz”.

Comentarios



Más Artículos

Ciudad Ocio | Footer