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Por Sadot Sánchez
Fotografías: Sadot Sánchez
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3 Días en Mayo

En 1940, en plena Segunda Guerra Mundial, Gran Bretaña se vio acorralada por los alemanes, únicamente esperando la inminente caída de Francia, la cual se aferraba a su última esperanza; negociar con Hitler.

La puesta en escena de 3 días en mayo nos cuenta lo ocurrido entre los días 26 y 28 del quinto mes de 1940, cuando el gabinete del Reino Unido, liderado por el entonces primer ministro Winston Churchill, analiza la propuesta de Francia de negociar la paz con los alemanes a cambio de ceder ciertos territorios.

El texto, escrito por Ben Bown, nos muestra de manera general  lo que ocurre en las reuniones privadas de los grandes líderes y los presenta de una manera más amplia y humana. Por otra parte, nos habla de que el mundo no ha cambiado; seguimos siendo presas de los tiranos que pretenden adueñarse del mundo.  Durante toda la obra podemos comprender la importancia de cada decisión que se toma y cómo los personajes tratan de pensar las cosas lo más profundamente posible  porque las consecuencias recaerán sobre sus hombros.

Sergio Zurita, quien tiene un gran parecido con Winston Churchill, hace un muy  buen trabajo ya que el carácter, ademanes y gestos son realmente una calca del primer ministro.

Cabe destacar la actuación de Fernando Bonilla, quien realiza el papel de Jock Colville, el asistente del primer ministro Churchill y narrador de la historia, quien, con una buena técnica actoral, es capaz de cortar la escena para pasar al papel del narrador sin alterar el ritmo de la obra.

El reparto lo completan Luis Miguel Lombana, José Carlos Rodríguez, Pedro Mira, Miguel Conde, Nicolas Sotnikoff y Carlos Beyer; quienes completan el rompecabezas. Con sus actuaciones y caracterizaciones, sin conocer necesariamente a los personajes, a través de dotarlos de una personalidad propia, nos acercan a la realidad, gracias también, al trabajo impecable de la directora Lorena Maza.

El apartado visual fue uno de los puntos más álgidos de la puesta en escena, ya que a través de una magnífica escenografía y el uso de proyecciones multimedia, que intercalaban con el escenario, se le dio a la historia un mayor realce, en definitiva, un gran trabajo encabezado por Sergio Villegas. 

En conclusión, 3 días en mayo, más que presentarnos acontecimientos del pasado, nos hace reflexionar acerca del futuro del mundo, es una propuesta que vale la pena ver y que, seguramente, impactará positivamente el ánimo del público.

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