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Por Irving Gallegos
Fotografías: UABC, FESARES, Google, LaMuralla, ensenadita, teatromexicano, blogspot
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El arte no se puede premiar

DE LOS QUE QUERÍAMOS FESARES: UNA MIRADA DESDE BAJA CALIFORNIA.

El 25 de julio ARRANCA el Festival Estatal del Artes Escénicas de Baja California (FESARES), ahora en su cuarta edición, apoyado nuevamente (tercera vez consecutiva) por la Universidad Autónoma de Baja California y la Facultad de Artes.

El maestro Jorge Folgueira, un apasionado constructor de los mejores festivales de Teatro. 

FESARES “busca el diálogo entre concepciones, propuestas escénicas y temáticas de la escena bajacaliforniana contemporánea y seguirá tomándole el pulso a la actualidad teatral de nuestro estado, confrontando el trabajo de nuestras agrupaciones locales, con el propósito de continuar evidenciando el empuje de las nuevas generaciones de teatristas bajacalifornianos que juntan osadía, riesgo y calidad interpretativa al compromiso social de nuestros hacedores teatrales”. Apunta Jorge Folgueira, fundador y director del festival.

Dichas palabras, entre otras que se publican solo para elogiar a unos cuantos y a los mismos. Me sorprendieron por falta de coherencia entre palabras y practica. El festival no propicia en realidad el diálogo. Un premio no es dialogo.

No estoy de acuerdo con que sigamos compitiendo entre nosotros, eso sólo nos separa como comunidad teatral. El año pasado el único momento próximo a la reflexión fueron las palabras del jurado de la tercera edición (Jaime Chabaud, Bertha Denton y Claudia García Villa), las cuales me tomo el tiempo de agradecer.

Ganadores del FESARES en la anterior promoción. 

El arte no se puede premiar con un premio TESPIS, quizá reconocer pero, ¿cómo, a quiénes y para qué?

Por ejemplo, los reconocimientos “Tespis de Honor a la excelencia artistica”, otorgados en ediciones anteriores a Lupillo Arreola, Dora Arreola y Pedro González, me parecen un acierto del festival. Hay una intención clara y sincera que no contribuye al ego de los artistas, sino a impulsar a las nuevas generaciones a perseguir trayectorias dignas.

Sofía Félix en una de las funciones pasadas. Obra: No Tocar. 

Me parece una falta constante anotar el nombre de unos cuantos solamente. Somos más los que hemos hecho posible las ediciones pasadas del festival con nuestro trabajo. Son más agrupaciones, artistas y montajes los que han obtenido reconocimiento. Somos más los que formamos públicos y conformamos el teatro local.

Ojalá que esta edición realmente sea un reflejo de osadía, riesgo y calidad interpretativa sobre el escenario. Que se dé la confrontación, reflexión, el diálogo y la fiesta; como se dio en aquella primera edición en Ensenada, Baja California, apoyada por el Centro Estatal de las artes de esta maravillosa ciudad. Cabe mencionar que la fiesta de esa edición fue fomentada por el tallerista y jurado Salvador Lemis con el “taller de creación dirección y dramaturgia escénica”, amalgamando a artistas de varias disciplinas al trabajo y al convivio.

No me queda más que agradecer a ese equipo técnico que hace siempre posible los festivales de la ciudad.

Nos vemos en la butaca para analizar, debatir y festejar los avances de reflexión e investigación escénica.

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