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Por Salvador Lemis
Fotografías: Google, ELAT, artefactus, titirisol, twitter, indice7, facebook
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¡Uno de los patriarcas de los títeres desde Tlaxcala!

  1. ¿Cuál es la labor de la UNIMA Internacional?

La labor es unir y dar a conocer todo lo que acontece en el mundo de los títeres, pero la UNIMA (UNIÓN INTERNACIONAL DE LA MARIONETA) es la organización de los titiriteros, pero hoy se cuenta con una misión muy difícil unir a todos los titiriteros del mundo; el universo de los títeres es un mundo de expresión artística preparado para contar historias, pero también para defender derechos. Y los títeres siempre fueron símbolos en busca de la igualdad, la paz, la sonrisa, la amistad y el deber. Hoy vivimos en un mundo de puros enfrentamientos y cuando se fundó la UNIMA se terminaba la segunda guerra mundial, por tanto desde el origen esta unión internacional tuvo como primer ejercicio de voluntad refozar la Paz y unificar sueños de todas las naciones y su arte marionetista.

La UNIMA tiene que ser una organización de intercambio a nivel mundial y para eso trabajamos desde nuestras modestas contribuciones locales, nacionales e internacionales. Los festivales son un ejemplo de ello: somos una gran familia.

2.- ¿Qué es la ELAT y cuál es su función?

La ELAT es la Escuela Latinoamericana del Arte de los Títeres, pero finalmente quedó como Escuela del Arte de los Títeres: “Mireya Cueto”. Es un punto de encuentro de muchos titiriteros. México es el país que tiene más artistas titeriles de América, pero también el que menos escuela y posibilidades de profesionalización tiene en este arte. No existe ni cuajan los apoyos que se intentan hacer en ese sentido, pero siempre hay personas que abren caminos, políticos que entienden la siruación, universidades y escuelas diversas que abren un pequeño campo de exploraciones. En cierta época la Secretaría de Educación se dio cuenta de la valía del títere como objeto animado para ejercer campañas masivas y los apoyó: vino una época de oro del muñeco en la república. Se necesita un nuevo renacimiento en ese orden. Todo depende de la voluntad política y de la propia integración genuina de los artistas interesados en dar continuidad a la tradición. Ambas cosas son difíciles, pero todos lo seguimos intentando desde diferentes iniciativas.

Alberto Palmero y Patricia Ostos, dos de los fundadores ELAT.

El arte de los títeres es una profesión y toda profesión se ejerce a parir de estudio. Un estudio profundo, constante y actualizado. En el caso de la ELAT, la misma has preparado diplomados, talleres, encuentros, con un personal especializado en dramaturgia, actuación, dirección escénica, construcción y asesorías a grupos desde las distintas técnicas de animación y manipulación de títeres.

Para cada emisión se prepara un Plan de trabajo que contempla:

Lista de todos los talleres./ Técnicas adecuadas./ Maestros o asesores profesionales./ Horarios disponibles./ Invitación a grupos y colectivos de artistas./ Apoyo logístico./ Apoyo gubernamental./ Alcance social y resultados.

Escuela del Arte del Títere "Mireya Cueto", sesiones del Primer Diplomado en Huamantla. 

3.- ¿Cómo se inició usted en el teatro de los títeres?

Mi comienzo en el teatro de títeres fue inesperado, porque yo estudiaba en una escuela militar y un día mi madre mi invitó a ver una función de títeres e inmediatamente dejé el armamento y me dediqué al arte por la Paz; tuve la gran suerte de que ese mismo año se abrió la Escuela Nacional de Teatro Infantil en la isla de Cuba; me presenté a la Convocatoria y fui aprobado para cursar esos estudios. También tuve la suerte de ver, de nutrirme y de conocer personalmente a los hermanos Camejo –toda una institución que fundó el Teatro Nacional de Guiñol… y por carambola de la vida me convertí yo en el único constructor de toda la técnica de los Camejo, (los titiriteros más famosos de ese país). Fueron estudios preciosos, de mucha investigación, y no puedo olvidar  a mi maestro Julio Cordero, Director de la escuela y tampoco a Bebo Ruíz, que me compartió sus conocimientos, como por ejemplo el del Taller de Juegos Escénicos.

Tampoco puedo olvidar al Doctor en Arte Jorge Martínez, que me formó por completo y me exigía sacrificios de estudios; recuerdo que Jorge me daba clases de actuación dramática y de dirección escénica, pero mis clases comenzaban a las seis de la mañana y me decía: “un día que faltes te suspendo las clases para siempre”; y estuve tres años especializándome con él. También recibí preparación de los ya no existentes países socialistas, que elevaron este arte como otras cosas: artistas de República Checa, URSS, Bulgaria, Polonia, Rumania, Alemania… y después culminé mis estudios en la Universidad de Sevilla, especializándome en Teatro de Sombras, con Jean Pierre Lescot.

Pero mi escuela -la más importante- fue el Taller de Construcción de Muñecos en La Habana, Cuba, donde aprendí toda la técnica de este arte con Roberto Fernández, su director. Y también con el cambio que hubo en esa época, con todo el personal técnico del Guiñol Nacional de Cuba, desde Armando Morales hasta Pedro Valdés Piña o Freddy Artiles.

Fue la época de oro en el teatro de muñecos donde se reunieron grandes artistas, como Araceli Duani, Rubén Urías, Manolo González, Rogelio Franco, Amelia Carballo, Adelfa Peralta, José Luis Posada, Derubin Jácome, Diana Fernández, Maritza Llorente y mi gran amigo, pintor paisajista, Tomás Sánchez. Después vino el club UNESCO de Marionetas de Cuba, la UNESCO es la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, quienes abrieron un espacio a este arte para nosotros. Fue como oxígeno en medio del olvido de todo. Y salvó a los creadores para niños y jóvenes, así como la ASSITEJ en la isla.

El arte de los Hermanos Camejo.

4.- ¿De todas la técnicas de animación titiritescas, cuál prefiere y por qué?

A mí por lo regular me gustan todas las técnicas: teatro de sombras, títeres de varillas, marionetas, esperpentos, mojigangas, animación directa o títeres de mesa y fundas. Yo he experimentado con todas, pero la que más me atrapa es la técnica de funda, el hecho de mostrar un títere y que no se vea el manipulador es algo bello: yo parto de la idea de que, mientras menos se vea el titiritero, más fuerza toma el títere. Un títere es un “hecho artístico” que toma vida gracias al titiritero. Para mí es muy importante “darle vida” y de esta forma tengo más fuerza para decir lo que quiero. Un titiritero necesita mucha preparación para salir al escenario y debe estar en la búsqueda constante de nuevas técnicas. Debe saber de actuación, dirección, dramaturgia, ballet, pantomima y danza. Esta última es muy importante, porque el teatro es danza y armonía de elementos puestos en juego, pero constituye más danzario el teatro de títeres sin proponérselo y aunque no lo reconozcamos siempre se está danzando con el muñeco. Todo dentro de un ritmo, una cadencia de vida, una entrega dual, una biyección artista-figura. El títere de funda y el titiritero se convierten en uno solo en el escenario.

5.- ¿Considera que en México se está produciendo en esta década un renacimiento de voluntades en el arte titeril?   

No se cuenta con una verdadera propuesta en el arte titeril en México, pese a que existen más grupos titiriteros que en otras épocas. Muchos de ellos no buscan su profesionalización, ni mucho menos acercarse al trabajo de otros creadores en la escena artística en México. Critican y no mejoran su arte. Por otra parte todos escriben su guión, piensan que su guión está bien hecho y no aceptan las recomendaciones que hacen los especialistas en teatro y teatro de títeres hacia sus trabajos. Ni buscan los aportes de un dramaturgo o de un director. Quieren hacerlo todo y no pueden. Siempre falla algo.

Creo que hay buenos grupos profesionales en México y que sería bueno tener reuniones o intercambios con estos especialistas, que –además- fomentan la trans-disciplina, misma que es exigida por el nuevo siglo en la escena teatral.   

Si bien es cierto, México se caracteriza por la construcción de muñecos y el empleo de técnicas que son más cercanas al público, pero carece de nuevos referentes que puedan empalmar las diferentes líneas en el escenario. O se permanece estancado en cierta imagen archivada de una tradición o se intenta experimentar sin un cuidado de todos los ángulos precisos de la escena.

Creo que en la actualidad deberíamos retomar ciertas consideraciones hacia el trabajo no sólo de los clásicos en el arte titiritero, sino más bien dirigir la mirada hacia algunos personajes como Haydeé Boetto, Cuerda Floja de Durango, Titirisol de Tlaxcala, Aliados Teatro, Rehilete Aguascalientes, La Matatena de Chiapas, Nacho Cucaracho de Guadalajara, Pablo Cueto, grupos yucatecos y otros que se encuentran repartidos dentro de la república mexicana… Por otra parte, como se mencionó en el Segundo Encuentro de Trabajos del Arte Titeril, celebrado en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) durante el año 2015, tenemos que hacer una labor de acercamiento entre las diversas compañías y grupos de teatro de títeres, el ego se nos ha disparado y reconozco que entre esos me encuentro yo. Tenemos que ser más humildes y pensar siempre que el triunfo de uno es el triunfo de todos y que de una manera u otra, todos queremos decir algo con este maravilloso arte de los títeres.    

6.-Desde la ELAT y el Castillo de los Títeres. ¿Considera que en México deben abrirse especialidades y

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