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Por Chango Pons (Realizador)
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Este año en Cuba, el maestro de la Escuela Latinoamericana de Cine y TV, San Antonio de los Baños, La Habana, el buen Eliseo Altunaga, nos explicaba que los mejores personajes de un guión son aquellos que están diseñados o construidos a partir de lo que él le llama “El Diamante”. Puede ser un rombo, o semejante a lo que sería el dibujo bidimensional de un diamante. En este dibujo, cada vértice corresponde a una característica del personaje: una y otra. Infinitud de razones… Existen las buenas y las malas; los defectos y las cualidades; los objetivos y los conflictos. A partir de ahí, los personajes se enriquecen y hacen al guión, a la historia, más interesantes para el público. Pero en la vida real es muy diferente, porque este diamante no es de dos dimensiones sino de tres. Es más lo que yo llamo un “PRISMA”. Este PRISMA tiene infinidad de vértices, cada uno de estos puntos son parte de nuestra personalidad. Se corresponden a obsesiones, hechos, actos, intenciones… a una cosa que nos ha pasado, a cierta experiencia, tal vez a un sueño... Lo bueno y lo malo; lo que sabemos y lo que intuimos; lo que nos hace fuertes y lo que nos roba el aliento; lo que deseamos y lo que nos tumba al suelo; lo que amamos y lo que evadimos; lo que buscamos y todo lo que hemos dejado atrás; lo que aprendemos y lo que nos han impuesto; lo que hemos inventado y lo que hemos destruido; lo que hemos borrado y lo que nos sigue atormentando; los besos que hemos dado y los que se han negado; las mentiras que hemos sostenido y los silencios que han guardado la verdad; lo que hemos encontrado y lo que nunca recuperaremos; en lo que hemos creído fervientemente y de lo que hemos desertado... Puntos que se unen entre sí de maneras aleatorias. Dentro de este PRISMA con volumen está la vida, llena de colores. Si intentamos ver a través del PRISMA, para observar lo que hay del otro lado, sólo veremos colores. Y los colores nos abren otros Universos. No se trata de tolerar, sino de abrir la mente a infinito y no permanecer atados a las mismas creencias, prejuicios o presuposiciones./

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