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Por Alberto Legorreta Buendía
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INDEPENDENCE DAY: RESURGENCE

INDEPENDENCE CINEMA!!!???

Recuerdos de uno de los grandes elefantes, que no blancos, de nuestra bella CDMX, hoy copada en una de sus principales arterias de luz violeta de transmutaciones; transmutaciones que se convocan por un color violeta eléctrico sobre el Paseo de la Reforma, sobre sus modernos (y horrendos multiformes) edificios, sobre sus ciudadanos, color violeta, en su caminar por ese legendario Paseo del Emperador, que siguen acudiendo a sus ahora multi salas. Cine Diana legendario de mis juveniles recuerdos, donde el consorcio Hermanos Ramírez, ahora encabezado por el gran empresario michoacano Alejandro Ramírez, continúa viendo el Paseo del Emperador incólume, tapizado por un mosaico de vidrios multicolor, y que a diferencia de muchos de sus similares -que han caído bajo los rigurosos brazos auditores de la modernidad como el Cine Paseo, el Cine París, o el recordado y amado Cine Latino, ahora Torre Latino, sin cine-, continúa a la cabeza de la exhibición cinematográfica en la colonia Cuauhtémoc de la CDMX. 

Luces violeta de transmutación iluminaban mi camino hacia la sonrisa y abrazo siempre afable de Óscar, su cordial gerente, quien -gran anfitrión desde hace más de una década y generoso hostess del complejo fílmico- da la bienvenida a todos los amantes del Séptimo Arte en la todavía inamovible mole de concreto y varilla de Reforma 423.

Es ahí hasta donde llego con mi enorme cantidad de maletas, después de un sísmico lunes en la CDMX, y en buena compañía de otro soñador -aún juvenil y naciente-, hasta la sala 1 para ver Independence Day, Resurgence (Contraataque, en México), reciente cinta del visionario artista fílmico Roland Emmerich.

Emmerich ha sido creador de grandes hitos del cine como Independence Day I, El día después de mañana, Godzilla (en el año 2000), o La fascinante y profética: 2012.

En un apresurado inicio, me percato que pese a ser lunes lluvioso y cargado de promesas de tormenta, color violeta, la sala contenedora está casi llena en un día y horario en el que la mayor parte de los ciudadanos de la "Megalópolis" están guardados ya en sus hogares, a la espera de la más reciente churro novela de Televisa o de la más nueva adquisición telenovelesca extranjera de TV Azteca. Las luces se apagan casi de inmediato y la función comienza tras el bien realizado trailer de la empresa Cinépolis, en el que en un despliegue de recursos y talento comercial anuncian sus preciadas Palomitas Cinépolis, esto, sin el acostumbrado aullido sonoro de " cácaro", tan frecuente en el Cine Diana de mis remembranzas allá por los coloridos años 80´s.

La cinta inicia con un acostumbrado prólogo que ubica al espectador del nuevo siglo en los sucesos ocurridos en 1996 en aquellas ahora multi pantallas exhibidoras. Bill Pullman, espléndido actor recordado por cintas como La Serpiente y el Arcoiris, Casper, La maldición o Mientras Dormías, arranca en un  flash back "tecnologizado" y forzoso que concluye y da la luz verde al inicio de la millonaria producción, con un extraterrestre mal encarado y vengativo que ubica la destrucción de su especie en la Tercera Roca del Sol.

Tras algunos antecedentes visuales y verbales, necesarios para el cinéfilo espectador de la segunda década del Siglo XXI, Independence Day, Resurgence, brinda los mínimos antecedentes con toda la ceremonia tecnológica del milenio que se jacta de olvidar maquetas y cuadros pintados en cristales o monumentales escenarios cinematográficos, antiguas alternativas artesanales del Cinemascope y del cine espectacular de efectos especiales de los años finales del aún polémico Siglo XX.

La curiosidad desde el principio es saber... qué diablos hicieron con Will Smith en esta secuela de la cinta protagonizada en 1996 por el príncipe del Rap, el mismo Pullman y Jeff Goldblum... pues lo mataron, seguramente no habiendo alcanzado la cifra multimillonaria para lograr su participación en la película, o bien no habiéndole llegado a los estándares de exigencia e interés del ahora mítico creador fílmico, quien busca, a como dé lugar, nuevas nominaciones al Premio Óscar de la mano de su talentosa e impuesta familia. La cinta de inicio transcurre entre reminiscencias obligadas de cintas paradigmáticas en su género encabezadas por la legendaria Star Wars, una vez y otra y otra y otra homenajeada o plagiada por el fan interior de Emmerich, quien sustenta básica y principalmente en su admirada zaga de inicios setenteros para esta secuela de su exitosa antecesora.

Podría narrar la historia y decir; que la camada de actores legendarios como un ya mayor Goldblum ( La Mosca, Jurassic Park I, y II, El Gran Hotel Budapest), o bien Liam Hemsworth, heroico galán musculado, actual sex symbol hollywoodense suspirado por tod@s, encabezan el presente ficcionado como premisa ubicando el HOY de cada uno de los entrañables personajes que en el año 96 hicieran las delicias de chicos y grandes.

Podría hacer una crónica de escenas emblemáticas del cine de Ciencia Ficción (espero se siga llamando así), que se toman como referencia para el armado de la nueva zaga de 20th Century Fox, o bien decir que vale la pena pagar un boleto por tan espectacular y predecible cinta en un género que poco le pide ya a la realidad diaria de la nueva tecnología "milenial", surgida míticamente, o no, de los restos de naves alien en la Zona 51 desde los años 60´s.

Sin embargo, me quedaría corto y sin comentar con usted el fascinante trasfondo (subliminal),  que emerge como proclama política de derecha dentro de la cinta, que frente a una América Unida del Norte a punto de nueva transición, no estoy tan seguro que sea color violeta, se enfrenta a la paradójica decisión entre una Dama de Hierro (Clinton reloaded), encabezando el Partido Republicano... y un Sombrero Loco de color zanahoria demócrata, que propone al mundo iniciar un nuevo holocausto, en esta ocasión con el exterminio de nuestros coterráneos latinos en el vecino país del norte.

Curioso e interesante el argumento desde un primer momento donde la mala decisión de una presidenta, que no presidente, a cargo de la defensa en contra de un nuevo ataque alienígena a la tierra, es la que da al traste y permite realizar la ficción de esta película fotografiada por Marcus Förderer y musicalizada por Harald Kloser (evidente fan de John Williams y casi plagiario de sus mejores notas galácticas).

Interesante también, la inserción de una sabionda pareja LGBTTTI, nunca antes ni mínimamente insinuada en su antecesora de 1996, que se ama libremente pese a un coma de 20 años y que retoma su amor con la cachondería de una tercera edad matizada por el horror de perder la vida en manos de los mismos extraterrestres exterminados y condenados a la reclusión en cárceles galácticas, construidas a partir de su propia tecnología.

Curioso resulta también la eliminación de varios de los personajes afroamericanos que encabezaban el heroísmo norteamericano de los años noventa, heroísmo cinematográfico que consolidó a un Barak Obama en el poder para el nuevo milenio; desapariciones como la de la madre de Dylan ( Vivica Fox, Kill Bill), pequeño adoptado por el amor de un Capitán Stiller; interpretado en ese entonces por Will Smith en la primera parte de esta evidente nueva zaga. Esto, como si los demócratas quisieran borrar de su historia la presidencial imagen de un hombre de color de su salón oval, minoría dos veces elegida por las minorías, quien para ellos ha profanado sus más íntimos secretos y revelado al mundo las siniestras intenciones del partido que encabeza ahora Trump, de caricatura diabólica y genocida.

Sin embargo, el análisis queda superficial en ese aspecto para esta cinta por un servidor, y es motivo de convocatoria para invitar a un Genaro Lozano analista juvenil defensor del sistema político actual, frente a una Carmen Aristegui, izquierda pura sin miedo, para ultimar detalle de los porqués políticos de este panfleto proselitista demócrata cinematográfico.

 Mi percepción de artista escénico y fílmico apenas alcanza a vislumbrar temas que se ocultan entre cada cuadro, entre cada uno de los homenajes a las miles de películas que se dan cita entre los 35 mm de Independence Day, Resurgence; memorables homenajes a Metrópolis, hábilmente insertada en el logo de la casa productora creadora de la misma; Star Wars, como arriba ya mencionara, 2001, Odisea del Espacio, Alien, Depredador, Invasión, Sky Line, Yo Robot, Wally  y muchas otras que entretejen una malla "multi tecnológica" que refuerza el claro discurso proselitista actual norteamericano del ala demócrata, en el que una presidenta, mujer, sería un error garrafal para el presente de los Estados Unidos de América, ya que lo mejor es el exterminio de los distintos, de las minorías que llegan a robar sus más preciados recursos. Eso sí, con una también clara promesa desde el talento en script de Nicolas Wright y James Woods de lo que será una Independence Day, Reloaded, sin duda en 2017 0 18.

Vale la pena verla, por lo divertida, entrañable, y memorable de su antecesora, de sus personajes, ya ancianos casi todos, y por la cantidad de efectos de computadora que nos obligan forzosamente a los amantes el género a releer a Assimov, o de pérdida regresar a buscar nuestro ya caduco DVD de la saga Star Wars, para identificar dónde tuvo mayor maestría el plagio de Emmerich para urdir sus modernas entrañas.

COLABORADOR CIUDAD OCIO: Alberto Legorreta. Actor y Director teatral. Crítico cinematográfico y guionista.

legorret@gmail.com     @LegorretAlbert

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